Opinion
Un Momento – La verdadera ascensión
Al celebrar la Ascensión del Señor, comprendemos que toda vida está llamada a elevarse. Muchos luchan por ascender económicamente, alcanzar una mejor posición social o crecer profesionalmente, y eso es legítimo cuando se hace con trabajo honrado y respeto a los demás. Sin embargo, Cristo nos invita a buscar también una ascensión interior: subir en valores, en humildad, en misericordia y en capacidad de amar. Hay quienes alcanzan grandes éxitos, pero olvidan crecer como seres humanos. El Señor, al ascender al cielo, nos recuerda que la meta más alta no es el prestigio ni el poder, sino la santidad y la dignidad del corazón. Ascendamos hacia aquello que nos haga más humanos, más solidarios y más cercanos a Dios. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.