Opinion
Un Momento – La inquietud de un corazón que busca a Dios
San Agustín descubrió, después de recorrer numerosos caminos, que el corazón humano permanece inquieto cuando busca en las criaturas lo que solo puede encontrar en Dios. Podemos perseguir riquezas, prestigio, placeres, éxitos o la aprobación de los demás; podemos alcanzar mucho y, sin embargo, sentir que todavía nos falta. Porque hay una sed que ninguna posesión consigue apagar y un vacío que ningún éxito puede esconder.
Agustín conoció esa inquietud en su propia vida. Buscó respuestas lejos de Dios y terminó comprendiendo que ninguna realidad pasajera podía colmar su deseo de infinito. Por tanto, no confundamos el tener más con vivir mejor, ni el ruido de la vida con la plenitud. Cuando Dios deja de ocupar el centro, cualquier cosa puede convertirse en un falso absoluto. Y tarde o temprano descubrimos que aquello en lo que pusimos nuestra esperanza no podía salvarnos del vacío. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.