Opinion

Un Momento – La Altagracia, pacto eterno y herencia viva de Dios

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Fiesta grande y sagrada celebramos hoy los dominicanos en honor de Nuestra Señora de la Altagracia. En ella Dios dejó grabada, para siempre, la señal de su pacto de amor con este pueblo. Ella es la herencia espiritual que el Señor nos entregó para acompañarnos en el camino de la historia y recordarnos que nunca nos abandona.

Por eso hoy, como ayer, la invocamos con confianza y le decimos: Virgen de la Altagracia, acompaña a este pueblo en el momento presente y líbralo de tantos males y peligros que amenazan su dignidad y su paz. Por tu intercesión, protégennos de la corrupción, de la violencia y de la indiferencia. Cúbrenos con tu manto maternal y condúcenos siempre a tu Hijo Jesús, para que, fortalecidos por su gracia, sigamos caminando como un pueblo fiel, solidario y esperanzado.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos. 

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