Opinion
Un Momento – Hasta luego, monseñor Fello
Hace ya 9 días de que el cielo se iluminó de un modo especial, recibiendo a monseñor Fello, mi hermano de camino desde los días del seminario. Su vida y sacerdocio fueron una vocación vivida a plenitud, humilde y sencilla, siempre abierta a los demás.
Nos queda su testimonio de hombre de Dios y su servicio generoso a esta Iglesia dominicana.
Mientras lloramos su partida, nos consuela saber que descansa junto a Dios, en la Navidad eterna y verdadera, contemplando al Señor a quien sirvió con todo su corazón. Fello, sabemos que pronto nos volveremos a encontrar en la vida que no acaba, junto a Dios, donde la alegría y la luz son eternas.
Monseñor Fello, hermano, amigo y pastor: ve en paz. Tu vida es semilla que germinará en abundantes frutos para nuestra Iglesia y sociedad.
Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.