Opinion
Un Momento – En el desierto florece la voz de Dios
Caminar por el desierto de la Cuaresma es mucho más de lo que piensan algunos, que lo reducen solo al cumplimiento de una práctica religiosa. El desierto es un espacio de purificación donde se aquietan las voces que nos dispersan y emerge, clara y exigente, la voz de Dios. Allí, donde parece no haber nada, se escucha mejor su voz. La Cuaresma nos conduce a ese espacio de pobreza espiritual para enseñarnos que no vivimos solo de lo inmediato, sino de cada palabra que sale de su boca.
Allí, en medio de nuestras sequedades, fracasos y dudas, Dios habla y nos promete plenitud en Él.
Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.