Opinion
Un Momento – Dignidad sembrada en la tierra
Loable será siempre la lucha perseverante de nuestros hombres y mujeres del campo, que día tras día trabajan la tierra, resistiendo dificultades muchas veces invisibles para la sociedad. En sus manos se sostiene buena parte de la vida de nuestros pueblos, pues de su esfuerzo nace el alimento que llega a nuestras mesas.
Sin embargo, esa entrega no siempre encuentra la justa correspondencia. Es necesario que los gobiernos asuman con responsabilidad el compromiso de garantizar condiciones dignas en su propio terruño, como acceso a salud, educación, tecnología, financiamiento y mercados justos. No se trata de asistencialismo, sino de justicia.
Apoyar al campo es, por tanto, apostar por la vida, la estabilidad social y el futuro de la nación. Donde el campesino puede vivir con dignidad, florece la esperanza de todo un pueblo.
Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.