Opinion
Un Momento – 61 años después, volvería a decir sí
Un día como hoy, en el santuario san Dionisio de Higüey, fui ordenado sacerdote por la imposición de manos de monseñor Juan Félix Pepén. Aquel momento quedó sellado por la gracia de Dios y la presencia maternal de la Virgen de la Altagracia. Bajo la sombra del naranjo bendito, donde se manifestó la Madre de todos los dominicanos, pronuncié un “sí” que dio rumbo definitivo a mi vida.
Sesenta y un años después, ese “sí” permanece, purificado por el tiempo y sostenido por la fidelidad del Señor. En todos estos años he experimentado su misericordia para conmigo.
En estos días volveré a Higüey para presentarme ante el cuadro milagroso de la Virgen de la Altagracia y ofrecer, por sus manos, mi acción de gracias a su Hijo por tantas bondades recibidas. Con el corazón en paz, confieso que, si volviera a nacer, volvería a ser sacerdote.
Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.