Opinion
Pedro Mir, Poeta Nacional: el gran ausente
Con sus versos: “Si alguien quiere saber cuál es mi Patria…no la busque, no pregunte por ella. Siga el rastro goteante por el mapa y su efigie de patas imperfectas…” rindo homenaje en el mes aniversario de su ausencia física, a uno de nuestros poetas fundamentales del siglo xx, por su compromiso social con los pobres y explotados.
Su portentosa obra en verso y en prosa ha sido conducida por el camino infame del olvido, y su osamenta, no ha sido trasladada aún al lugar que merece: el Panteón de la Patria, mausoleo donde deben inmortalizarse los restos de los próceres dominicanos, y, por tanto, forjadores de la Identidad Nacional, no obstante haber sido declarado “Poeta Nacional” por el Poder Legislativo en el 1984, y posteriormente, condecorado de manera póstuma por el Poder Ejecutivo en el 2021.
“No pregunte si viene del rocío o si tiene espirales en las piedras o si tiene sabor ultramarino…” y verá que ese poeta, ensayista, historiador y profesor, nació en San Pedro de Macorís el 3 de junio de 1931 donde cursó sus primeros estudios primarios y secundarios y ciudad donde escribió sus primeros versos. O sobre sus años de exilio en Cuba.
“No la busque ni alargue las pupilas…” en los jóvenes estudiantes dominicanos donde su nombre es un rumor memorizado de cinco letras de un nombre y tres de un apellido, carentes para la inmensa mayoría, del más elemental conocimiento reflexivo y crítico para saber valorar en esos textos nuestra identidad…
“No quiera saber”, si encontrará en “Los orígenes del hambre en la República Dominicana”, o en el “Contracanto a Walt Whitman”, o en el “Hay un país en el mundo, colocado en el mismo trayecto del sol, oriundo de la noche…” o en “Amén de mariposas” para desentrañar por estos versos: “Cuando supe que habían caído las hermanas Mirabal me dije: la sociedad establecida ha muerto”.
¿Para qué saberlo? Supongo, tampoco habrá impresiones populares de su obra. Quizás algún lejano acto o efeméride en los medios de comunicación; acaso una charla que taladre la indiferencia ciudadana. En cambio, persiste un silencio guiado para el olvido, porque tu arte es y será siempre un arte comprometido y revolucionario: “…Su puño de silencio en cada boca, su borbotón de ira en cada mueca, sus manos enguantadas en la fábrica y sus pies descalzos en la carretera…”.
¿Dónde habrá que buscar la respuesta a esa falta de respeto, después de tu partida hacia la eternidad el 11 de julio del 2000?
“No, no la busque.
Tendría que pelear por ella”.
(A.O. 2022)*