No solo las consecuencias

Hemos visto cómo el actual gobierno se ha empeñado desde un primer momento en enfrentar el tema de la reforma policial y con ello, asumir que estará enfrentando la delincuencia o la máquina que la genera.

Es posible, que el primer mandatario, esté convencido que la manera de acabar con ese fenómeno ya mencionado, sea con transformar la institución policial, porque además que fue un tema de campaña que trató y habló y hasta tuvo en sus manos y elaborado el plan realizado por el ex alcalde de New York, Rudolph Guilianni.  Sin embargo, el mismo no dio pie con bolas en México cuando se intentó aplicar.  Pero al menos ha sido coherente, el presidente con este tema.

Ahora bien, es bueno decirle el primer mandatario, que buscando reformar una sola institución del Estado, y no un proceder o pensamiento o actitud de forma colectiva, no estará haciendo el trabajo que dará los resultados esperados.  Es como ponerle una curita, a una gran herida que requiere sutura o que debe buscarse qué está creando esos hematomas en el cuerpo que en este caso, sería la sociedad dominicana o el Estado.  Porque,  ustedes amables lectores, piensan o se preguntan: ¿Si la única institución que está de reformar, es la policía? Claro que no. Porque de ser así, nos estaríamos engañando.

Lo que debe buscarse es qué causa toda esa descomposición social y sobretodo, volviendo al tema de la delincuencia,  y qué la provoca, tenemos lo siguiente:

La delincuencia como fenómeno social, tiene sus causas que la generan.  A nuestro modo de ver, pueden estar entre ellas: la pobreza; al desigualdad; la falta de oportunidades; el amplio margen entre ricos y pobres; y desempleo.

Hace poco leímos sobre una encuesta realizada por Enhogar, que no es otra cosa que la Encuesta Nacional de Hogares, realizada desde el 2005, por la Oficina Nacional de Estadísticas. Quiere decir que toda esta información es manejada por instituciones del Estado y el propio gobierno.

En la misma, se abarcan diferentes tópicos y dentro de esos nos llamó poderosamente en atención, sobre el tema que hemos abordado de la delincuencia y sus posibles causas.  Este informe fue realizado para el año 2019 y han sido avalados por la UNICEF, ya que trata sobre el tópico de la niñez.

En dicho informe se indica, que en República Dominicana, el 63.5 % de niños y niñas, entre 1 y 14 años, han experimentado un método de disciplina violenta, aumentado la cifra a 70% en el grupo de 3 a 4 años.  Habría que preguntarse: ¿Es este método algo de respuesta sobre el nivel de violencia que hemos experimentado a través de los años?

En el aspecto de la educación.  Nos indica el informe, que solo el 61% de los jóvenes de 18 a 23 años han concluido la escuela secundaria, y además se muestra una gran diferencia entre los más ricos y  pobres, porque el 90% de los primeros acaba la secundaria, sin embargo, los que menos pueden, solo culminan el 23%.    Esto refleja la cantidad de jóvenes que en ese momento tuvo deserción. Esto quiere decir que no toma en consideración estos dos años de pandemia, en la cual la educación dominicano sufrió tanto por el efecto del virus y su virtualidad.  Esto puede darnos una idea de cuántos de esos muchachos están hoy en las calles en búsqueda de empleo informal; o sin especialización; o en dinero fácil.

Asimismo, en otro ámbito del informe, se indica, que el 20.4 por ciento de las mujeres de 20 a 24 años, tuvo un hijo ante de antes de los 18 años, y que el 2% tuvo un hijo antes de los 15 años.   De este grupo, el 32% de las mujeres se casó o unió antes de los 18 años.  O sea, tenemos niñas teniendo niños.  Para que al fin y al cabo, sean cuidados y criados por otras personas. Y en edades que se suponen deberían estar concentradas en sus estudios y superarse, sin embargo, es una forma de contribuir con pobreza; desigualdad; falta de oportunidades y mucho más.

Solamente viendo algunos de estos números y renglones podemos tener una idea desde dónde podemos atacar la máquina de la delincuencia, sin embargo, ese es el camino más largo y es mejor seguir con el mismo sistema de beneficiar a lo menos y los pocos, que a los muchos.  Es ahí donde reside el problema, hemos querido como Estado, y con cada gobierno que ha estado en el poder, de ponerle parches a lo que requiere una intervención mayor.

Estamos conscientes de que el primer mandatario como ningún otro, ha puesto su real empeño y voluntad en resolver el problema.  Lo que creemos que lo hasta ahora utilizado no ataca las causas, sino solamente sus consecuencias.

José Jordi Veras R