Mi Ventana Óptica – Una mafia colectiva

No sabemos cómo sin proponérnoslo, dejamos que las naciones pasaran a ser controladas por pandillas políticas, que superan en maldad a los que desde los ilícitos timan al Estado e instituciones públicas.

Una clase que Al Capone y demás mafiosos de las drogas y negocios no permitidos resultaron ser más honorables que las mafias que estos han conformado alrededor de la administración oficial.

Que los países han devenido en corporaciones delictivas, donde los bienes recaudados del sudor de los contribuyentes son disfrutados por los jefes de esas formaciones llamadas Partidos Políticos y otros que como aves de rapiña se asocian a estos, mientras la mayoría languidece y sufre penurias y sinsabores.

Con el accionar de quienes gobiernan, el gansterismo ejercido por estos personajes quedó reducido a juego de niños, convertidos en intocables saqueadores de las riquezas que el pueblo genera trabajando duro para ellos llevar una buena vida.

Eso nos revela también, que la persecución a los jefes de carteles de drogas es una rivalidad de intereses económicos, donde capitalistas no quieren tener a los capos de competencia. Un ejemplo, antes de abandonar la presidencia de la Cámara de Representantes, de Los Estados Unidos, Nancy Pelosi, aumentó a 212,100 dólares el salario de los congresistas y si la población no se ha levantado en protesta se debe a que esta es una nación rica que puede con esa carga, aunque no deja de irritar.

Y admitimos también, que esos funcionarios por lo menos rinden cuentas a sus demarcaciones sobre sus agendas legislativas. En cambio, en La República Dominicana, un país pobre, con muchísimas carencias que obliga a la juventud a salir despavorida en busca de sobrevivir vivimos esa odiosa práctica.

Donde congresistas y funcionarios nombrados se auto remuneran sin control alguno, aumentando las injusticias sociales cada vez mas acentuadas, quienes, en lugar de crear leyes a favor del pueblo, se confabulan con un empresariado indolente para estafar a los trabajadores, como hicieron con la Ley 87-01, que crea la Seguridad Social, que sólo vuelve mas miserable al obrero.

El Congreso no aprueba nada que no sea a favor de las mafias que cohabitan en su entorno, protegidas por un sistema judicial hecho a imagen y semejanza de los socios que se reparten los bienes producidos por quienes venden su fuerza de trabajo.

Sin importar, que estos sólo reciban un salario que apenas le permite llevar una vida pesarosa. El sistema de Partidos parece estarse derrumbando, pero no sabemos cuánto tardará zafarnos de la carga impuesta por tan nefasto régimen.

Que no deja ningún derecho a vivir a la gente sana, apoyado por la Iglesia que, aunque en sus homilías habla en el nombre de Jesús y de los pobres, sirve de soporte a esos intereses inicuos.

Lo que digo no es nuevo, el propio Cristo, protestó hace miles de años y lo mataron por combatir esas alianzas criminales de sectores oscuros. Otros antes y después de él, hicieron lo mismo e igual pagaron el precio, porque esa asociación aplasta a todo el que levanta su voz de condena.

Es la misma mafia colectiva, que afina planes para montarnos en el llamado Nuevo Orden, que tonto sería pensar, sea para bien de quienes han vivido explotados y no para explotadores aumentar su predominio sobre una humanidad sin dolientes.

Alejandro Almánzar      

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