La vida de un juez o jueza

A veces, nos hemos preguntado sobre la vida y el diario vivir de quién tiene como función ser juzgador o árbitro de decisiones y más en un país como el nuestro. Esto lo decimos, porque se asume que alguien que toma decisiones debe cuidar de forma extrema, quienes son sus amigos y con cuáles personas puede compartir.  Porque sabemos que aparecen quienes mal utilizan esa relación, o buscan sacarle el provecho más allá de la amistad y entendemos el por qué en ocasiones busquen cuidarse al extremo.

Debe ser algo parecido a un sacerdocio, donde cada quien protege su celibato y todo cuanto hace. Se asume que una jueza o juez deben abstenerse de todo y como si el hecho de compartir en una que otra actividad, se asume que lo hace objeto de señalamientos.

Es lo mismo que el papel de un fiscal, aunque más peligroso, porque se le califica como un ente acusador.

Conocemos magistrados con los cuales hemos compartido, pero nunca se me ocurriría tocarle un tema de su trabajo, por el mero hecho de la prudencia y el tacto. Y que si realmente eres su amigo, la postura es cuidarlo y no colocarlo en posición difícil.

Sin embargo, hay quienes desean utilizar cualquier excusa para inhabilitar a una jueza o juez, creando situaciones que no corresponde con la verdad. Y esto lo hemos visto, de casos en que la vida de un juzgador, ha dejado de ser privada para convertirla en pública, buscando crear un escándalo. Y no hay que hacer mucho esfuerzo para recordar lo que se le hizo de forma  inadecuada y desconsiderada en contra de la hoy Procuradora General de la República, Miriam German, en un terreno que no era propicio para eso y de lo cual nunca se le permitió defenderse.

La forma de vida de alguien que tiene como función tomar decisiones y dirimir conflictos en los tribunales, tiene que ser sacrificada y de gran compromiso, ante todo, con su conciencia y la de brindar justicia.  Evitar que su imagen sea siquiera tocada con algún comentario y para ello, asumen en ocasiones, una especie de ostracismo ante la presencia pública, para no ser un objeto de señalamientos.  Que aunque no estriba en eso lo realmente importante, pero es lo que se tiene en la mente.

Hay quienes nos podrán indicar, que quien asume ese papel, está más que consciente del gran sacrifico que está tomando. Y es como en todo oficio y profesión. Pero, entendemos que lo más importante, y lo que hablará de toda magistrada y magistrado, será, la calidad de sus decisiones y luego la cantidad de las mismas. La primera, mostrará su pensamiento; razonamiento: forma de motivar; y cuál es su compromiso. En cuanto a lo segundo, mostrará su laboriosidad y capacidad de trabajo.  Y hay que tener claro, que no todas ni todos, tienen un real empeño como la mayoría de sus compañeros.

No cualquiera tiene el temperamento ni el carácter para ejercer como juez. Porque debe poner en juego, no solo su aptitud, sino también que esté liberado de prejuicios y pequeñeces. Sin dejar de recordar, que nunca debe estar vinculado a ningún interés privado  o afiliación política.

Es mucho lo que se ha avanzado, desde que la forma de elección previó a la reforma judicial que se llevara a cabo hace años y a partir de la cual comenzó su labor el Consejo Nacional de la Magistratura y la Escuela de la Judicatura. Y se dejará de lado la escogencia de la manipulación del Congreso.

Hoy, son mayoría aquellos juzgadores que llevan con dignidad, decoro, respeto y responsabilidad; su trabajo.  Que brillan por su labor fuera de la judicatura, en las aulas, congresos, y con su opinión doctrinal.  Llevan una vida pública, y teniendo como único temor, a su propia voz interna.

La vida de quien debe tomar decisiones a través de sentencias, es un rol que en países como el nuestro, en el cual existe una deuda pendiente, por manipulaciones del poder y las malas influencias que han creado impunidad y corrupción de todo tipo, es una labor que solo resisten quienes están dispuestos a cambiar los malos parámetros.

Nadie tiene porque confundirse con quien tiene respeto por sí mismo y su trabajo.

José Jordi Veras R. ; Correo: jordiveras@yahoo.com