“La sonrisa del águila”

Rafael Emilio Sanabia (Santo Domingo, 1888-1973) es un escritor, educador y patriota dominicano, casi desconocido  por las nuevas generaciones de dominicanos. Desde muy joven enfrentó la invasión militar norteamericana (1916-1924) y la tiranía de Rafael L Trujillo (1930-1961).

En el campo de la literatura publicó varios libros, entre ellos: Ecos errantes (1916), Lágrimas del silencio (1920), Del exilio (1922)… pero una de las obras salvadas del olvido en el 2016, es ¨Zarpas y verdugos¨, gracias a la gestión de las autoridades del  Archivo General de la Nación (AGN). Corresponde al volumen  CCLXV ). Considerada por su biógrafo, el escritor Alejandro Paulino Ramos, el más importante de sus títulos porque “recoge precisamente su dolor y pasión ante la República mancillada por las tropas norteamericanas en 1916”.

¨Este libro sería el más celebrado por su contenido patriótico y, aunque publicado meses después de la desocupación, fue redactado entre 1922 y 1924 al fragor de la lucha por la soberanía y la independencia de la República Dominicana¨.

Para esta entrega seleccioné el artículo XVII: “La sonrisa del águila” que narra los últimos días del luchador revolucionario y general Fidel Ferrer (La Romana, 1883-La Guárana, 1918). La narración de Sanabia resulta estremecedora y revela las atrocidades del invasor, y, al mismo tiempo, la valentía del patriota dominicano. El artículo finaliza así:

“En la noche, atado a la cola de una yegua, irá desde la ciudad de San Pedro de Macorís hasta Hato Mayor, por el viejo camino, erizado, estrecho y pedregoso, lleno de numerosas curvas… Cuando caiga, rota la frente, herido los labios, las rodillas destrozadas, se levantará al galope de la bestia en desboque… Escena tan horripilante causa tal indignación, que bien podría darse por no habida.

“Sujeto a nuevas torturas y mutilaciones, permanecerá tres días en Hato Mayor; le obligarán a hablar mentira; pero, no mentirá; lo obligarán a calumniar a sus compatriotas, pero no calumniará; sufrirá sed y hambre…

“¡Y, después, por el mismo camino, atado a la cola de un caballo, recorrerá nuevamente el mismo trayecto… Perderá los pies en el camino, se irá desangrando poco a poco, hasta que al fin, detenida la bestia, lo atarán con un lazo por el cuello, lo colgarán lentamente de los brazos de un robusto framboyán, y allí, abandonado a la inclemencia del tiempo, los cerdos hambrientos irán engulléndose la carne del infeliz ajusticiado!”…

“Esa, es la sonrisa del águila”. Para sustentar ese título, Sanabia utilizó una cita del célebre general Pirro, uno de los mejores militares de la antigüedad, en su lecho de muerte: “¡Sublime fuerza irresistible con que saben los espíritus extraordinarios burlar las embestidas de la Barbarie!”.

Muy interesante la lectura de las obras de este gran escritor y patriota dominicano Rafael Emilio Sanabia.