La silla de rueda no impide al papa Francisco ir al «lago sagrado del Dios indígenas» en Canadá

Al lago «Wakamne», lago de Dios, llamado así por los Alexis Nakota Sioux o el lago de los Espíritus, como lo conocen los Cree, y ahora Santa Ana, en Alberta, en Canadá, un paraje sagrado para los pueblos originarios y actual lugar de peregrinación de los católicos, llegó hoy el papa Francisco para una ceremonia cargada de simbolismo.

En su tercera jornada en Canadá, a donde viajó para pedir perdón a los indígenas por los abusos que sufrieron en los internados gestionados por la Iglesia católica, Francisco se trasladó a este idílico lago llamado Santa Ana por el Jean-Baptiste Thibault, el primer sacerdote católico en establecer una misión en este sitio.

En silla de ruedas, debido a sus problemas en la rodilla que le impiden caminar, el papa llegó a un pequeño embarcadero y allí realizó una bendición especial al agua del lago y que los pueblos originarios entendieron muy bien: mirando en dirección Este comenzó su bendición de los cuatros puntos cardinales, pues los indígenas rezan tradicionalmente siguiendo el camino del sol.

Escoltado por los jefes de los Alexis Nakota Siux y los Cree y siempre en silla de ruedas Francisco recorrió los caminos de este lugar.