La movilidad eléctrica

Los juguetes, inventados para entretener a los niños, tienen más de realidad que ficción, por ejemplo, las ocurrencias de los muñequitos y sus personajes, traen consigo la necesidad del futuro que cambia la vida de la humanidad.

Un mañana, que llega envuelto en ideas del presente, disfrazado de pura imaginación. Cuando niños, escuchamos hablar sobre los Patines, en el campo, los construíamos con cualquier pedazo de tabla vieja, con ruedas de madera, que, al primer impacto, estaba rota, y nuestra frustración venía más atrás.

Hoy, le conocemos como (Patineta Eléctrica) o (Scooter) en inglés, surgió como entretenimiento, al alcance sólo para hijos de pudientes. Pero como nada es estático y somos animales adaptables, estos, tan silencioso como su esencia misma, se convierten en la opción para trasladarnos de un lugar a otro, evadiendo el pesado tráfico.

Usadas, por gente de diferentes edades y extractos sociales. Ya había perdido el interés por la movilidad en dos ruedas, pero la pandemia me obliga a escogerlo, para evitar los vagones de trenes y buses repletos, donde el distanciamiento social es imposible.

En New York, comprar un carro no cuesta mucho, y en ocasiones, hasta me he visto tentado a adquirir uno; pero sí, pesa bastante, el seguro extremadamente caro, la odisea para encontrar un parqueo en calles, pues las autoridades vieron en ese caos la forma de obtener millones de dólares poniendo tickets a conductores por estacionarse indebidamente. La Internet, me puso en contacto con esta tentadora alternativa, para evitarme esos dolores de cabeza.

Ya ni sabía andar en dos gomas, pero no pude resistirme a entrar en la moda del Scooter, que me lleva a destinos tan distantes como 20 o 30 millas. Antes, caminaba 35 minutos para llegar al trabajo, ahora, de forma moderada, lo hago en 15. Parquearlo, no es problema, pues puedo cargarlo hasta el elevador y llevarlo al pasillo de mi domicilio.

Beneficios, no contamina, la seguridad que me puede proporcionar depende de mi prudencia al conducirlo. Los combustibles fósiles llegan a su fin, porque el mundo no puede seguir sometido a tanta contaminación.

Los autos, no desaparecerán, y como los patines, sólo tendrán que ser readaptados a la nueva realidad, ya muy pronto, todos serán eléctricos. Por eso, ciudades como New York, se llenan de ellos, de diferentes modelos, estilos, marcas y fabricantes, dotados de tecnología, y ahora esperamos las regulaciones que vendrán para los usuarios.

No exigen licencia, ni seguro, pero las autoridades pronto verán en ellos, la oportunidad de buscarse un dinerito que los políticos siempre necesitan para su presupuesto, así es, que no tardarán en poner «reglas». Recomendaciones, no conducirlo bajo lluvia o nieve, pues su modo silencioso, les convierte en peligrosos, porque el conductor o caminante sólo se percata de su presencia cuando pasamos por el lado y a veces, a alta velocidad, mucho más, para quienes andan con sus oídos tapados, escuchando música.

Otra ventaja, no usa gas, basta con conectarlo unas horas a la corriente eléctrica y puede darnos una semana de servicio. Desde la aparición del hombre, las necesidades han servido de motor propulsor, por tener que alimentarse y combatir el frio, existen los mercados de diferentes productos para llenar ese cometido, como el que viene a satisfacer la movilidad eléctrica, que, como todo, es un problema para unos y solución para otros.

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