La Gesta Restauradora y la dignidad nacional

Arribamos a un nuevo aniversario de la Gesta Restauradora, epopeya extraordinaria que protagonizo nuestro pueblo en generaciones pasadas, como muestra de su apego a la dignidad nacional.

Ese acontecimiento dejó una marca gloriosa en el alma de la Patria, y es deber de todo hombre o mujer nacido en esta tierra, mirar al pasado para aprender esa lección de patriotismo y honor.

Pero no un patriotismo retorcido y malicioso, que solamente ves peligro en la presencia haitiana en nuestro territorio, mientras mira hacia otro lado, cuando las grandes potencias meten sus manos en nuestra nación.

Hoy más que nunca este pueblo necesita emprender un camino restaurador, para culminar de una vez y por todas, la meta iniciada por Juan Pablo Duarte un 16 de julio de 1838.

Necesitamos restaurar la esperanza, la fe y confianza en los destinos nacionales, pero una Republica verdaderamente independiente, donde impere la justicia social, una democracia real e instituciones al servicio de las grandes mayorías.

Cuando hayamos logrado esa meta, podemos hablar de tener un país restaurado, como los soñaron Luperon, Espaillat, Polanco, Bono, Mella y otros tantos dignos restauradores.

Para lograr ese ideal hay que terminar de sepultar a todos los Santanas que pululan en las instancias de los poderes de esta nación, medrando para a cambio de ventajas personales, vendernos al mejor postor.