Opinion
La construcción de la Calle del Sol peatonal
La construcción de la Calle del Sol peatonal ha sido, más que una obra planificada, un claro ejemplo de improvisación urbana.
Se ejecutó sin una socialización efectiva con comerciantes, residentes y transeúntes; sin un plan de tránsito alterno bien definido; y con cambios constantes sobre la marcha que evidencian la ausencia de un diseño integral. El resultado ha sido desorden, pérdidas económicas para los negocios, retrasos innecesarios y una sensación general de incertidumbre.
Una obra de esta magnitud —en el corazón comercial y simbólico de Santiago— debió responder a una visión clara de ciudad, con criterios técnicos, tiempos precisos y respeto por la dinámica económica y social del entorno. Peatonalizar no es solo cerrar calles y colocar adoquines; implica planificación, movilidad, accesibilidad, seguridad y consenso.
La Calle del Sol merecía ser un modelo de urbanismo moderno. En cambio, hoy es vista por muchos como el reflejo de una gestión que improvisa, corrige sobre la marcha y no escucha a tiempo.