Café 55
Hipólito Gómez advierte falta de mantenimiento y seguimiento a planificación urbana agravan problemas de Santiago
Santiago. – El arquitecto Hipólito Gómez advirtió que la falta de mantenimiento de las infraestructuras, el incumplimiento de normativas y la ausencia de seguimiento a la planificación urbana están agravando problemas como las inundaciones, el congestionamiento vehicular y el deterioro del centro histórico de Santiago.
Durante una entrevista en el programa El Café de Diario 55, Gómez, expresidente del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA) y exdirector de Planeamiento Urbano, sostuvo que la ciudad cuenta con instrumentos adecuados de planificación, pero necesita mayor continuidad en su aplicación y una intervención más decidida de las autoridades.
“La planificación en la ciudad es buena, te lo puedo decir. Lo que tenemos es que darle seguimiento; tiene que haber un comité de seguimiento a esas normativas”, expresó.
El arquitecto también planteó la necesidad de fortalecer la prevención ante posibles eventos sísmicos mediante revisiones periódicas de las edificaciones, debido a que actualmente no existe una normativa que obligue a realizar evaluaciones estructurales cada cierto tiempo.
“La gran problemática es que no hay un código, no hay una ley que te obligue a darle un chequeo estructural a las edificaciones cada cierto tiempo. Aquí ha habido incendios en edificaciones y la gente vuelve, limpia y vuelve a usar la edificación sin saber si tuvo problemas”, señaló.
Gómez explicó que los códigos de construcción han evolucionado y que edificaciones levantadas bajo normativas anteriores podrían requerir evaluaciones y reforzamientos para determinar su capacidad de respuesta ante fenómenos naturales.
En ese sentido, aclaró que las construcciones diseñadas bajo criterios modernos no deben considerarse “antisísmicas”, sino sismorresistentes, ya que el objetivo principal es que puedan soportar durante un tiempo determinado los efectos de un movimiento telúrico y facilitar la evacuación de sus ocupantes.
“No hay estructura que resista un sismo. Lo que nosotros hacemos son estructuras que te van a ayudar a salir. Son sismorresistentes, no antisísmicas. El sismo puede causarle daño, pero te va a dar chance a que aguante lo suficiente para que tú puedas salir”, explicó.
Indicó que las nuevas exigencias para los diseños estructurales implicarán construcciones más resistentes, aunque también provocarán un incremento de los costos, situación que, según dijo, podría repercutir en el acceso a la vivienda, especialmente para la clase media.
Crecimiento vertical y condiciones del suelo
Al referirse al crecimiento vertical de Santiago, Gómez explicó que el ordenamiento territorial contempla edificaciones de 18 y 20 niveles en determinadas áreas, pero precisó que su construcción debe responder a las características del suelo y a los estudios técnicos correspondientes.
Recordó que en la ciudad se realizó un estudio de microzonificación sísmica para determinar las zonas con condiciones apropiadas para estructuras de mayor altura.
Entre las áreas que citó con presencia de suelos rocosos figuran La Trinitaria, sectores próximos al Ayuntamiento de Santiago, La Barranquita y los Cerros de Gurabo.
“Ese plan de ordenamiento sí permitía 18, 20 niveles, no hay problema. Lo que sí se debe saber es dónde y por qué”, manifestó.
Afirmó que este tipo de zonificación permite establecer con mayor claridad las características de las construcciones que pueden desarrollarse en cada punto de la ciudad y ofrece mayor seguridad a inversionistas y constructores.
Interconexiones para mejorar el tránsito
Gómez consideró que uno de los principales retos de Santiago es mejorar la interconexión entre diferentes sectores para reducir la presión sobre las principales vías.
“Hay que interconectar la ciudad. La ciudad necesita hacer pequeñas interconexiones que ayuden a facilitar el tránsito. Lamentablemente, son intervenciones un poco costosas”, indicó.
Entre los proyectos pendientes mencionó una vía que partiría desde la doble vía de La Villa y atravesaría El Ensueño, conocida como la “vía ecológica”, cuya ejecución, según explicó, quedó afectada por la ocupación de terrenos originalmente destinados al proyecto.
También valoró como “excelente” la intervención del arroyo Gurabo, aunque consideró que debió aprovecharse la obra para desarrollar una vía paralela que permitiera mejorar la conectividad de ese entorno.
“La intervención del arroyo Gurabo es un proyecto excelente. Pero tiene una sola crítica: si usted hubiera creado una vía a todo lo largo de ese desarrollo, usted tuviera una vía que conectara desde la avenida Imbert hasta la Circunvalación, del otro lado, hasta la Estrella Sadhalá. Esa interconexión hubiera resuelto mucho tránsito en esa parte”, sostuvo.
Asimismo, planteó la necesidad de desarrollar una conexión norte-sur mediante un puente desde El Ciruelito hacia las proximidades del Jardín Botánico.
Gómez reconoció que algunas de esas obras superan la capacidad económica del gobierno municipal, por lo que consideró necesaria la participación del Gobierno central.
Puso como ejemplo el monorriel de Santiago, proyecto que, según explicó, comenzó a estudiarse desde el Ayuntamiento hace más de una década, pero que requería recursos económicos que el cabildo no tenía disponibles.
Falta de mantenimiento de los drenajes
El arquitecto identificó la falta de mantenimiento como una de las principales causas de los problemas de drenaje pluvial que afectan distintos puntos de Santiago.
“Los drenajes pluviales no reciben mantenimiento prácticamente. Lo más importante en todo es el mantenimiento. Si usted no le da mantenimiento a la ciudad, la ciudad no va a funcionar”, afirmó.
Citó como ejemplo la avenida 27 de Febrero, donde recordó que años atrás fue limpiado el sistema de drenaje que se extiende desde el entorno del Huacalito.
A su juicio, el crecimiento urbano y el aumento de los caudales hacen necesario no solo mantener las redes existentes, sino ejecutar obras de mayor capacidad.
Señaló que en la 27 de Febrero sería necesario sustituir parte de la infraestructura actual por un sistema de mayores dimensiones que conduzca las aguas directamente hacia el río, una inversión que entiende requeriría la participación del Gobierno central.
Déficit de parqueos y violaciones a las normas
Otro de los problemas abordados por Gómez fue el déficit de estacionamientos provocado por el aumento del parque vehicular y la transformación de antiguas zonas residenciales en áreas comerciales.
Explicó que normativas anteriores establecían un parqueo por apartamento, una proporción que considera insuficiente ante la realidad actual de muchas familias.
“El reglamento anterior lo que te pedía era un parqueo por apartamento. Hoy día una familia promedio tiene tres vehículos mínimo. Una pareja de recién casados ya necesita dos parqueos. Esa es la realidad”, manifestó.
Recordó que posteriormente se establecieron parámetros de 1.5 estacionamientos para determinados apartamentos y dos para unidades de mayor tamaño, aunque entiende que las nuevas edificaciones deben responder a las actuales necesidades de movilidad.
También llamó la atención sobre sectores como Villa Olga y Los Jardines, donde viviendas originalmente residenciales han sido convertidas en establecimientos comerciales sin disponer, en algunos casos, de los estacionamientos necesarios.
“Muchas de esas obras son ilegales. Agarran una vivienda, la remodelan, hacen un negocio, hacen un restaurante, pero no tienen los parqueos suficientes”, afirmó.
Pide incentivos para preservar el centro histórico
Sobre la conservación del patrimonio arquitectónico de Santiago, Gómez favoreció la creación de incentivos fiscales para los propietarios que restauren y mantengan edificaciones históricas.
“El patrimonio de un pueblo hay que conservarlo, eso no hay que dudarlo, porque es lo que nos representa”, sostuvo.
Sin embargo, consideró que la preservación no debe descansar únicamente en medidas coercitivas contra los propietarios, sino en mecanismos que hagan económicamente viable conservar esos inmuebles.
“No es una ley que diga que si tú no la mantienes yo me quedo con ella. No. Tú lo que tienes que hacer es algo que incentive a mantenerla”, expresó.
Entre las alternativas propuso reducciones impositivas y alianzas con entidades financieras y empresas que desarrollen programas de responsabilidad social para contribuir a la recuperación de propiedades patrimoniales.
Advirtió que la falta de incentivos ha provocado que algunas edificaciones del centro histórico sean abandonadas o demolidas para utilizar los terrenos como estacionamientos, debido a que esa actividad resulta más rentable para sus propietarios.
Gómez llamó a desarrollar una estrategia que combine la conservación de los inmuebles históricos con estacionamientos en áreas periféricas, a fin de proteger el patrimonio y favorecer una mayor actividad peatonal y cultural en el centro de Santiago.
CODIA necesita cambios
Durante la entrevista, Gómez también se refirió a la situación del CODIA y consideró necesaria una actualización de la legislación que regula el gremio.
Al abordar el reciente proceso electoral de la entidad, señaló que resultó ganadora la plancha número uno, encabezada por el arquitecto Silvio García, y restó importancia a los señalamientos sobre una posible influencia política en las designaciones del gremio en Santiago.
“Yo soy gremialista, me considero gremialista más que político, y el gremio necesita cambios. La ley es de 1961, ya está totalmente desfasada. El CODIA necesita un nuevo aire, pero hay intereses que no lo permiten”, declaró.
Asimismo, recordó que el CODIA tiene entre sus funciones asesorar al Estado, aunque lamentó que las recomendaciones técnicas del gremio no siempre sean tomadas en consideración por las autoridades.
Rol de los regidores
En torno a las competencias municipales sobre nuevas construcciones, Gómez explicó que corresponde a la Dirección de Planeamiento Urbano aplicar las normativas técnicas existentes.
Recordó que una decisión judicial emitida durante la gestión del exalcalde Gilberto Serulle estableció, según explicó, una diferenciación entre las atribuciones legislativas de los regidores y las funciones administrativas relacionadas con la aprobación de proyectos.
“Los regidores son legislativos, no son administrativos; o sea, ellos no pueden tomar decisiones en cuanto a construcciones. Ellos pueden legislar cuando es algo nuevo”, sostuvo.
El arquitecto insistió en que el crecimiento acelerado de Santiago requiere una visión de largo plazo que combine nuevas infraestructuras, interconexión vial, mantenimiento, cumplimiento de las normativas y protección del patrimonio.
“El problema es de planificación de hace muchos años. No planificamos para futuro, planificamos solamente para resolver el problema del momento, y cuando resolvemos el problema del momento se nos agranda el problema”, concluyó.