Opinion

¿Eres de mayúsculas o de minúsculas?

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Hay padrinos y Padrinos, madrinas y Madrinas. Con minúscula tenemos, por ejemplo, los de las bodas, fiestas patronales, eventos deportivos, desfiles y actividades culturales; también, en este renglón, están quienes apoyan una causa o protegen a alguien en el trabajo o en la política. Aunque los anteriores cumplen su rol, me enfocaré en los Padrinos y Madrinas con mayúscula: los de bautizos y confirmaciones.

Los Padrinos y las Madrinas, con mayúscula, tienen un origen religioso. Ayudan a que los ahijados conozcan a Dios, los acompañan espiritualmente y los motivan a orar. Además, deben ser ejemplos a seguir, aconsejan y hasta tienen el derecho de darles “boches” a los ahijados.

Los Padrinos y las Madrinas tienen compadres y comadres con minúscula, y Compadres y Comadres con mayúscula, quienes son, usualmente, los progenitores del ahijado. Los que van en minúscula, fueron compadres y comadres solo por un día, apenas un formalismo,  nada de asumir responsabilidades. No tienen idea de la vida de sus ahijados.

Los Compadres y Comadres, con mayúscula, se tratan con respeto; sin importar la edad o condición social, y aun siendo familia cercana, se dirigen de “usted” en todo momento. Nada de tuteos, que eso ni luce en los se escriben con minúscula. Ese lazo es indestructible; un pacto de apoyo mutuo y consideración.

También existen los ahijados y los Ahijados. Los primeros desconocen quiénes son sus padrinos y madrinas, con minúscula, generalmente por culpa de los mismos padrinos y madrinas, con minúscula, quienes se olvidan hasta del nombre de sus ahijados y Ahijados, con minúscula y mayúscula, respectivamente.

Los Ahijados con mayúscula comparten con los Padrinos y Madrinas, con mayúscula. Los saludan con un “sion Padrino o “sion Madrina”, con mayúscula, como señal de deferencia, recibiendo un cálido y sincero “Dios te bendiga”.

Para escribir este artículo, me inspiré en dos Madrinas, con mayúscula: Madrina Benilda y Madrina Olga, ambas fallecidas. Fueron Madrinas tan en mayúscula, que eran segundas madres, y todos mis hermanos, incluso sin serlo en el sacramento, les decíamos “Madrina”, con mayúscula. Era tal la intensidad de ese madrinazgo, que hasta nuestros primos y amigos las llamaban “Madrina”, con mayúscula.

Cuando ambas murieron, mi madre, su Comadre, con mayúscula, sufrió en el alma; su fortaleza se derrumbó y solo un halo divino logró levantarla, aun sabiendo que esa pérdida dejaría un eterno dolor. Y sus Ahijados, con mayúscula, nos sentimos huérfanos de repente, mitigando las lágrimas al contemplar a nuestra madre viva.

Ojala se nos recuerde siempre con letras mayúsculas, porque dejamos huellas positivas en nuestro caminar. Seamos Ciudadanos, no ciudadanos; seamos Libres, no libres; seamos Nobles, no nobles. ¿Eres de mayúsculas o de minúsculas?

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