El Mirador – El gobierno necesita un cambio

El Partido Revolucionario Moderno (PRM) llegó al poder ofreciendo un cambio de gobierno, que le dio buenos resultados.

Pero el cambio, según casi todas las encuestas, no se registra para bien de la mayoría. El Presidente Luis Abinader llegó al poder con el entusiasmo de mejorar la situación anterior que había en el país, pero resulta que le está correspondiendo dirigir una nación casi solo, batallando en contra de continuos escándalos de corrupción de parte de funcionarios.

 Si el Presidente finalmente decide aceptar su repostulación, con la idea de ganar, tendrá que presentarle al país un gabinete totalmente remozado.

El actual, en su totalidad, le sigue fallando. Muchas personas se preguntan por qué Abinader, con tantos millones de pesos, trabajos o heredados, tiene que seguirse exponiéndose  al cuestionamiento público y al peligro de la venganza política, arrastrada por las presiones que se sabe recibe de parte de funcionarios del PRM, que creen que destruyendo a sus adversarios, a cualquier precio, podrán continuar usando el poder para su bien personal.

El gobernante es un gran empresario, pero nació en la casa de un destacado político, como lo fue el ex senador por Santiago, nativo de Tamboril, el fallecido José Rafael Abinader, una persona a quien distinguí, porque me trató con respeto, aunque estuvimos andando por un mismo camino, pero separados.

El país atraviesa por una gran crisis económica, que tiene relación con la pandemia del COVID-19, pero también con una errada política en materia de producción, lo que está motivando escasez de productos y altos precios, con una exagerada importación de alimentos agropecuarios, que es donde descansa el interés de algunos funcionarios del gobierno.

Eso debería avergonzarnos como país, debido a que tenemos suficientes tierras aptas para la producción, no solamente de alimentos, sino de vocación forestal, que es un subsector que debería explotarse como comercio de madera, sembrando árboles para ese fin, como lo hace Estados Unidos.

Pero también es vergonzoso que estemos permitiendo que barcos pesqueros extranjeros, se lleven a sus países millones de peces mensuales de nuestros mares, por los cuatro costados, y tengamos que comprar la libra de filete de salmón de entre 850 y 890 pesos en los supermercados, porque los gobiernos no se preocupan por construir industrias pesqueras, como lo hizo el Presidente Antonio Guzmán Fernández, que instaló una procesadora de arenque, el cual se vendía a bajo precio.

Los bien pagados asesores del gobierno, parece que recomiendan hacer todo lo contrario a lo que beneficia al país.

La nación está importando azúcar de Estados Unidos y Brasil, cuando en  realidad deberíamos estarles vendiendo, como sucedía antes, pero como se privatizó al Consejo Estatal del Azúcar (CEA), para entregarles sus tierras a los poderosos, ahora tenemos que  importar ese artículo,  el cual encarece los precios de los bizcochos, dulces, bebidas y demás productos que requieren de ésta, porque la que produce el sector privado no es suficiente.

Con tanta presión de parte de ministros y directores generales vinculados a los negocios, no creemos que el Presidente Abinader pueda salir airoso políticamente de esta crisis.

Es probable que un sector del gobierno, le esté dando mucho crédito a la versión de que el PRM sólo gobernará cuatro años.

También estamos importando  arroz, huevos, carne de pollo, papel, habichuelas, soya, maíz y otros que la nación está en capacidad de producir, no sólo para el consumo nacional, sino para exportar los excedentes.

El peor error del Presidente fue hacer un gobierno de  casi todos multimillonarios. ¡Y aún así, una parte de ellos se aumentó los salarios!

El Presidente hizo algunos cambios o designaciones de nuevos funcionarios, pero la totalidad de  dirigentes medios y bajos  del PRM, sigue a la espera de cuándo serán nombrados, aunque difícilmente algunos de ellos lleguen a ocupar cargos de ministros o Direcciones generales, en virtud de que éstos están destinados a favorecer, a los que gastaron millones de pesos en los comicios pasados. ¡No porque son líderes!

Pero el Presidente Abinader está pagando las consecuencias, especialmente por los continuos escándalos de corrupción de una parte de sus funcionarios.

En las actuales condiciones, es muy difícil que el gobernante pueda ganar las elecciones del 2024, si se repostula.

El gobierno tiene algunos ministros y funcionarios administrativos, como son los casos del de Administración Pública, Darío Castillo Lugo,  el director de la Biblioteca Nacional, Rafael Peralta Romero, su hermano (Antoliano), que es el consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Jesús Vásquez (Chú), de Interior y Policía, Andrés Burgos, de la CORAASAN, Ulises Rodríguez, de PROMIPYME, Juan Rosa, de Pensiones y Jubilaciones, Ito Bisonó, de Industria y Comercio, José Ignacio Paliza, el administrativo de la Presidencia, el periodista Federico Reinoso, de Comunicación, el de Obras Públicas, Deligne Ascención, la ministra de la Mujer, Mayra Jiménez,  y otros que no recordamos, que todavía conservan parte de su popularidad.

¡Pero son muy pocos los que pueden ir a la base del PRM, sectores burocráticos o partidos aliados a buscar votos!

El ingeniero Eduardo Estrella, senador por Santiago, es, probablemente, uno de los mejores funcionarios de este gobierno, pero no es un dirigente del PRM, sino un aliado.

Los escándalos de corrupción en el Estado, que provocó cancelaciones de funcionarios de la administración pública, como las renuncias forzadas de otros, están destruyendo todas las posibilidades de triunfo del PRM en el 2024.

¡No por las cancelaciones y las renuncias provocadas por escándalos de corrupción, sino porque  la lucha contra ese mal social fue lo  que llevó al poder al PRM, pero ahora es lo más común en el Estado!

El problema está en que la gente dice que el país estaba mejor con los “ladrones” del PLD, que con los “honestos” del PRM.

Eso es una advertencia que el Presidente Abinader y los dirigentes del PRM, deben sentarse a analizar.

El otro problema está en que los acusados  del PRM no están en prisión, como sucede con los del gobierno Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que sí están en la cárcel. Eso da a entender que hay persecución política contra opositores, no de todos, pero sí de algunos de los casos más resonados.

El jefe de Estado no debe dejarse arrastrar por los intereses de funcionarios que quieren que éste  lleve a prisión a los ex Presidentes Leonel Fernández y Danilo Medina, sin importar que sean o no responsables de corrupción, sólo para tratar de buscar su  inhabilitación política, dizque para de esa manera asegurar la continuidad del gobierno.

El Presidente de la República, en cada período, es el que ordena todas las obras del Estado y la mayoría de las demás acciones administrativas, porque así está contemplado en la Constitución.

Abinader no debe poner en prácticas  consejos de algunos de los que hoy o mañana lo van a  abandonar y tenga que sufrir las mismas consecuencias de un Salvador Jorge Blanco, que sin robarle al Estado, tuvo que pagar un alto costo, incluyendo la enfermedad del corazón que finalmente lo mató, cargando con una pesada cruz, como fue la condena de 20 años, que posteriormente se convirtió en domiciliaria,  sólo por aceptar las imposiciones de grupos dentro de la Avanzada Electoral (Sector externo), que era la que tenía mayor poder en el gobierno.

 Jorge Blanco no fue condenado por los actos de corrupción que se les atribuía a funcionarios de su gobierno, sino por su negativa de permitirle al entonces ex Presidente Joaquín Balaguer, hacer la campaña electoral usando un helicóptero, que lo ameritaba porque estaba ciego, con una avanzada edad, lo que le provocó que en algunos actos políticos, como sucedió en el Lucilina Bar de Tamboril, que defecó, con las ropas puestas, mientras pronunciaba un discurso.

Hay que recordar que su equipo de seguridad decidió disponer construcción una letrina móvil, que era usada por el político en todo el país.

Eso ocurrió para las elecciones de 1986, que fueron ganadas por Jacobo Majluta, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), pero Jorge creó una Comisión de “notables”, que se encargó de “hacer” un reconteo de los votos en la Junta Central Electoral (JCE), que ya tenía como ganador al dirigente perredeísta, pero que luego los comisionados dieron como ganador al líder del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).

Pero Balaguer, cuando retornó a la Presidente de la República, mandó a encarcelar a Jorge Blanco por lo que le hizo en la campaña electoral. Debemos recordarles a algunos de los jóvenes lectores, que Jorge Blanco fue Presidente de 1982 al 86.

 Jorge Blanco quiso arreglar, de esa manera, el castigo que le dio a Balaguer, quitándole la victoria a su compañero Majluta, que era su adversario interno, pero el líder de los “coloraos” no lo perdonó. ¡No fue por corrupción en el Estado, ni por los acontecimientos de la llamada poblada de 1984, que dejó decenas de muertos, heridos y apresados!  .

¡Cada funcionario es responsable de sus actos! , pero si las actuales autoridades tratan de aplicarles a Leonel Fernández y Danilo Medina los posibles errores de servidores de los gobiernos del PLD, entonces no hay dudas de que a Abinader, el día que salga del poder, lo van a enviar a prisión desde que la oposición asuma el control del Estado.

No olviden lo que escribí en mi anterior columna, donde expliqué que el candidato a la Presidencia por los boschistas, llámese PLD o Fuerza del Pueblo, será Leonel Fernández, en virtud de que Danilo Medina, con varios de sus hermanos presos por corrupción, y la permanente amenaza de que podría ser encerrado por el mismo delito, se va a sentar a esperar que lo manden a la prisión de Najayo. ¡Juntos, los peledeístas, la Fuerza del Pueblo y aliados, masacrarán electoralmente al PRM, pero divididos serán abatidos sin piedad.

 “El poder, aunque sea dividido, es más confortante que ser líder aterrorizado en la oposición”.

¡Gracias por leernos!

Luis Céspedes Peña