El estilo de Abinader gobernar rompe esquema presidencial dominicano

La imagen psicorrígida, intocable, distanciada del pueblo, muda, imperial, egocéntrica y protegida por un cordón militar que encerraba la figura del presidente dominicano ha desaparecido con la asunción al solio presidencial de Luis Rodolfo Abinader Corona, rompiendo asi un esquema presidencial tradicional que distanciaba al presidente  de su pueblo.

El semidios del palacio nacional ha muerto con la llegada de Abinader al gobierno, quien esta implantando  una forma dinámica  y moderna  de gobernar,  diferente a la de sus antecesores. Es un estilo que parece importado, el cual  ha roto el esquema presidencialista anquilosado  que primó desde la dictadura de Trujillo, en que el mandatario era una figura intocable .

En el mandato de Luis Abinader ha desaparecido el militar caradura que siempre acompañaba al presidente, colocándose siempre a su espaldas para protegerlo, como un edecán que  lo acompañaba a todas sus comparecencias públicas y actos privados.  Balaguer siempre estuvo acompañado del general Pérez Bello, Hipólito Mejía de Díaz Morfa, Leonel de Crispín, Danilo tuvo el suyo y Abinader no se le ve acompañado de ningún general.

Se puede observar que con Luis Abinader también  desapareció la famosa silla que era trasladada a todo lugar que iba el jefe de Estado.

Abinader es un presidente de pueblo que abraza a la gente, come chicharrón con yuca en las calles, recibe papelitos, escucha a su pueblo y se abraza con los pordioseros.

Es distinto a Joaquin Balaguer y Danilo Medina que eran sordos y mudos para distanciarse de la realidad de su pueblo

Desde el inició de su mandato, el presidente Luis Abinader habla a diario ante los medios de comunicación,  rompiendo así  en el estilo de gobernar en silencio como lo hacían sus antecesores que eran de poco hablar, con la excepción de Hipolito Mejia.

Además, el actual mandatario es un hombre empático y en casi todas sus actividades  toma el control de la misma y se convierte en moderador.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE UNA COMUNICACIÓN ABIERTA Y CONSTANTE DE  PRESIDENTE

La mudez en un presidente no es buena, porque su pueblo lo percibe como alguien que no le importan los problemas de su pueblo pero hablar mucho expone al jefe de estado errores y al cansancio de la gente de verlo y oirlo

Es importante que un mandatario se dirija a su nación, porque es fundamental que el pueblo escuche a su líder principal, pero tanta exposición ante los medios puede ser un arma de doble filo.

En sus dos años  de Gobierno Abinader ha agotado el turno de las ponencias ante las cámaras, y se ha referido a temas de los cuales no debería emitir su opinión, ya que recae en un discurso populista y de campaña.

Su estilo intenta parecerse al de Hipolito Mejia, quien fue un presidente atípico, pero el actual mandatario no es tan hablador como lo fue en su momento el expresidente Hipólito Mejía, quien hablaba todos los días, varias veces, pero se contradecía y hablaba lo que no debía decir.

Es preferible un presidente locuaz a uno mudo, pero hablar  demasiado puede perjudicar de alguna manera.

Abinader rompe una cultura que en la última década ha marcado una tendencia de presidentes que pocas veces se dirigieron al pueblo, es favorable que los funcionarios públicos estén dispuestos a dar declaraciones sobre el manejo del país.