El pasado jueves se puso en circulación esta obra, un magno proyecto editorial que comenzó hace casi seis años. Es fruto de la loable iniciativa de un jurista y apasionado de la lengua de Cervantes, Fabio J. Guzmán Ariza. Para su feliz concreción, diversas instituciones aunaron voluntades: la Escuela Nacional de la Judicatura, la Academia Dominicana de la Lengua y la Fundación Guzmán Ariza Pro Academia Dominicana de la Lengua.

Con la masiva presencia de magistrados, académicos, abogados, profesores, familiares, amigos y personalidades, se llevó a cabo este emotivo y regio acto en uno de los salones del edificio que alberga la Suprema Corte de Justicia. Como destacó durante la introducción del evento el magistrado Édynson Alarcón Polanco, juez de la Suprema Corte de Justicia y uno de los corredactores de esta obra, se trata de una iniciativa bibliográfica monumental, no solo por el tiempo que tomó concluirla ni por la tenacidad con la que su mentor la concibió y ejecutó a lo largo de tan dilatado proceso, sino también por el rigor académico que la caracteriza.

En este sentido, conviene destacar que la obra consta de dos tomos, que suman 2025 páginas, y define 10056 palabras o expresiones actualmente utilizadas en el ámbito jurídico nacional, según consta en diferentes fuentes del derecho —leyes, decretos, reglamentos y resoluciones administrativas, entre otras—, consultadas hasta el 7 de agosto de 2025. Asimismo, abarca la jurisprudencia emanada del Tribunal Constitucional, la Suprema Corte de Justicia, el Tribunal Superior Electoral y otras cortes de justicia del país.

Además, la definición de cada palabra o vocablo se acompaña de la referencia legal o jurisprudencial precisa que la sustenta. Por ello, el preámbulo contiene una guía de uso exhaustiva, pero de fácil comprensión, para facilitar al lector el correcto manejo de la obra. Asimismo, en la parte final se incluye una nómina organizada de los textos citados en todo su contenido, debidamente clasificados en orden cronológico, según se trate de códigos, leyes, reglamentos, resoluciones, jurisprudencia o documentos diversos.

A este quijotesco trabajo, emprendido con tanta pasión y rigor académico por su director, Fabio J. Guzmán Ariza —a quien el público presente en el acto tributó dos ovaciones de pie—, se sumaron también casi medio centenar de profesionales del derecho, especialistas en veinte de sus principales ramas, así como dos ilustres maestras de la lexicografía nacional: Ruth Ruiz Pérez y María José Rincón.

Al resaltar la trascendencia de esta obra, el magistrado presidente de la Suprema Corte de Justicia, licenciado Luis Henry Molina, acota con agudeza en el prólogo —que él mismo leyó durante el acto de puesta en circulación—: «… la publicación del Diccionario jurídico dominicano constituye un acontecimiento de la mayor relevancia para la vida institucional y cultural de la República Dominicana. Se trata del primer repertorio lexicográfico de carácter sistemático que recoge, organiza y define el léxico legal propiamente dominicano, sustentado en nuestra legislación y jurisprudencia».

Por todo ello, es para mí un honor haber contribuido a la realización de esta extraordinaria obra fruto del trabajo colectivo, pues desde el principio participé como corredactor en la parte correspondiente al derecho penal, con la valiosísima y entusiasta asistencia de varios integrantes del equipo de nuestra firma, Fermín & Asociados: los abogados José Augusto Fermín Fernández, Lorena Fermín Fernández, Juan Ángel Rosario González, Francisco Javier Hernández Estévez, María José Pérez, César Leonardo Reyes Cruz y Camila Rosado Rodríguez.

La doctora María del Pilar Zuleta siente igual orgullo por haber sido una de sus corredactoras en las materias de derecho penal y derecho procesal penal, a pesar de que, por un error de impresión, su nombre no aparece en la edición publicada.

Nos resta solo felicitar efusivamente a Fabio J. Guzmán Ariza por este nuevo y prodigioso vástago editorial que pone a disposición de la comunidad jurídica y del país, así como exhortar a la Escuela Nacional de la Judicatura a que continúe asumiendo el liderazgo en el siguiente desafío de este proyecto: mantener actualizado el Diccionario.

Por último, recomendamos, no solo a quienes están vinculados al quehacer legal, sino también al público en general, adquirir la obra en formato físico o acceder gratuitamente a ella en su modalidad virtual, a través de la página web de la Escuela Nacional de la Judicatura. No se arrepentirán.