Editorial Semanario Camino – La República Dominicana que soñamos

El 2022 nos presenta grandes retos y desafíos, brindándonos la  oportunidad de iniciar la ruta que nos llevará a encontrarnos con la patria por la cual muchos dominicanos han ofrendado sus vidas.
Para alcanzar esta meta es necesario que nos llenemos de esperanza y optimismo sabiendo que todos podemos, y debemos aportar cada uno desde el espacio donde la vida lo ha colocado.
Se requerirán familias bien establecidas en donde inculquen los valores que hacen posible la convivencia humana, y como dice el Papa Francisco en su oración para este mes: Educar para la fraternidad.
En este nuevo año trabajemos para tener jóvenes con ideales nobles, y no verlos vegetando, siendo veletas que se mueven  hacia dónde los lleva el viento, que en estos momentos son ráfagas llenas de vicios y destrucción.
Necesitamos dominicanos/as que conozcan y exijan sus derechos, pero sabiendo que hay deberes que debemos cumplir.
En este año soñamos con un país libre de la violencia y la inseguridad ciudadana que nos hacen presos domiciliarios quitándonos la libertad de andar sin temor por miedo a ser víctimas de la delincuencia.
Esperamos que el crecimiento económico que nos coloca por encima de otras naciones no se quede en un segmento reducido de la población, sino que se refleje en una mejor calidad de vida para los que habitamos este hermoso país.
Que desaparezca por siempre la violencia intrafamiliar generadora de tantas tragedias que llenan de traumas y dolor a las familias que sufren estos episodios de muerte.
Que este 2022 quede marcado en las páginas del calendario como el año en donde los dominicanos y dominicanas pusimos una base sólida para tener un presente, y un futuro cimentado en la justicia, que es el nuevo nombre de la paz.