Opinion
Dubert, feria, libros y lectura
En el Cibao estamos en plena Feria Regional del Libro y la Cultura. Santiago, como Ciudad Corazón que late al compás de los versos de don Manuel del Cabral, es la sede. Su objetivo es fomentar la lectura; promover la identidad cultural de la región, integrando sus provincias; y servir como punto de encuentro entre escritores, artistas, estudiantes y público. Hay actividades por doquier.
Cada Feria del Libro me recuerda al padre Ramón Dubert, quien fue un lector empedernido. Devoraba uno o dos libros por semana. Nos aconsejaba amar la lectura, porque nos hace libres, con capacidad para tomar decisiones conscientes, sin las cadenas que nos impone la ignorancia.
Aprendí de ese gran sacerdote que la lectura debe ser una fuente enriquecedora de nuestra condición humana y trascendente; y que, si llegara a nuestras manos alguna obra cuyo contenido se apartara de nuestros principios, era conveniente leerla si tenía calidad, no encerrarnos y buscar en ella el lado positivo, hasta el punto de que esa lectura fortaleciera más nuestras creencias o las modificara ligeramente, siempre para bien.
Dubert era un creador, que se inspiraba en la fe y en el humanismo cristianos; era quien tomaba la iniciativa para servir a los demás, con una imaginación noble que, tarde o temprano, transformaba en realidad.
Como reflexión, afirmaba que “uno es lo que lee”. Lo repetía sin cesar, como un terrenal mandamiento. De los primeros autores que me sugirió fue a Unamuno, a quien encontré en mi adolescencia con una sentencia de esas que tienen la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada: “Cuando menos se lee, más daño hace lo que se lee”.
Ahí comprendí que la lectura es un excelente medio para evitar las manipulaciones y la falsedad, porque solo el conocimiento nos permite pensar con luz propia, ver más allá de las apariencias y forjar un camino que resalte nuestra autenticidad. “Uno es lo que lee”, es verdad.
Hay casos en que hasta un libro olvidado, una pequeña historia, un artículo escondido, un pensamiento ligero o un refrán rescatado por la memoria marcan para siempre nuestras vidas y, en consecuencia, nuestras conductas.
Una vez le expresé a Dubert, cuando hablábamos de la influencia de la literatura en nuestra personalidad, que “dime lo que lees o escribes y te diré quién eres”. La idea le fascinó y la consideró acertada. Así que, amigos lectores, si somos lo que leemos o escribimos, revise su mesita de noche y hasta lo que usted envía por su correo electrónico, para saber, sin ayuda de sicoanalistas, quién realmente es usted.
Y mientras tanto, todos con ánimo a visitar la Feria del Libro, en Santiago. ¡A leer!