El Cibao
Denuncias por lentitud en ayuda tras inundaciones en Gaspar Hernández
Gaspar Hernández, Espaillat, República Dominicana. – A cinco días de las intensas lluvias que provocaron el desbordamiento de los ríos Joba y Yásica, los residentes de diversas comunidades han denunciado un preocupante abandono, así como la lentitud en la respuesta oficial ante la crisis. La falta de apoyo efectivo para enfrentar los daños causados por las inundaciones ha generado un clima de desesperación entre los afectados.
Comunidades afectadas y condiciones actuales
Las áreas más impactadas incluyen sectores como Beragua, El Caimán, Yásica, La Jaiba y zonas céntricas, como la calle Del Sol, que aún permanecen cubiertas de lodo. Muchas familias continúan sacando muebles, colchones y otras pertenencias a las aceras, con la esperanza de poder recuperarlas.
Indignación entre los afectados
Silverio Polanco, uno de los afectados, expresó su profunda indignación, afirmando que se siente “solo y olvidado”. Aseguró que no han llegado suficientes brigadas ni equipos pesados para limpiar las viviendas que fueron anegadas desde la madrugada del pasado miércoles.
Frustración por la falta de ayuda
La frustración entre los residentes ha ido en aumento. A pesar de que el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi) declaró la zona en emergencia, los comunitarios sostienen que la ayuda anunciada no se ha materializado en la magnitud esperada. Esta situación ha dejado a muchas familias en una situación crítica, sin los recursos necesarios para comenzar la recuperación.
Llamado a la acción del presidente
Con la visita anunciada del presidente Luis Abinader a Gaspar Hernández, los residentes han hecho un llamado urgente para que se implementen acciones inmediatas. Entre las solicitudes se incluyen:
- Envío de maquinaria pesada.
- Personal de limpieza para ayudar en la recuperación de las viviendas.
- Asistencia humanitaria para las familias afectadas.
Un panorama crítico
Mientras tanto, el panorama en Gaspar Hernández continúa siendo crítico. Las calles están cubiertas de sedimentos, las viviendas presentan daños estructurales y decenas de hogares, casi una semana después del desastre, intentan volver a la normalidad sin el apoyo suficiente. La situación exige una respuesta rápida y efectiva para mitigar el sufrimiento de los afectados y ayudar a restablecer la vida en la comunidad.