Opinion
Del Escritorio : CUANDO FALLA EL SISTEMA.
Por: José Jordi Veras Rodríguez.
Hace unos días, ocurrió un hecho en uno de los centros de acogida bajo el amparo del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), en San Antonio de Guerra, Provincia de Santo Domingo, y fue el crimen de una menor de edad, de apenas 14 años, de nacionalidad haitiana (y esto indefectiblemente, nos hace recordar el caso de Stephora) que apenas tenía unas dos semanas en el mismo, debe llamar en atención a autoridades y sociedad en sentido general por la forma tan sádica y fría en la que se realizó el hecho y se consumó.
Esta niña había tenido el infortunio de haber perdido a su padre y su madre, que sufre de problemas mentales y fue traída por sus familiares a Santo Domingo. El por qué fue llevada al indicado centro es lo que no se explica en los medios, pero fue donde encontró su final de una vida, y que debió mejor suerte.
Todo el proceso de la manera en que fueron los últimos minutos, según el Ministerio Público, fueron narrados por otra adolescente, que supuestamente, fue testigo de todo el hecho y se narra de la siguiente manera: “que observó cuando tres adolescentes invitaron a la hoy occisa al baño "para darle una sorpresa". “Minutos después, según su declaración, las ahora imputadas vendaron los ojos de la víctima. Acto seguido, una la sujetó por los brazos y otra por las piernas, la llevaron al piso y le colocaron una sábana alrededor del cuello. La adolescente relató que la víctima intentó resistirse y comenzó a gritar, pero le cubrieron la boca para impedir que pidiera ayuda”.
Siguen las declaraciones así: “las agresoras continuaron presionando la sábana alrededor del cuello de la víctima hasta dejarla inmóvil. Posteriormente, utilizaron el cordón de un pantalón para seguir ejerciendo presión y, una vez consumado el hecho, trasladaron el cuerpo hasta el área cercana a una de las camas”.
“La declaración indica que las adolescentes habrían intentado hacer creer que la menor había sufrido una caída accidental. Para ello, la colocaron junto a la cama y organizaron la escena para aparentar que el deceso se produjo tras caer mientras dormía”.
Cuando vemos esta forma en que se realizó este hecho en contra de una joven, nos deja pensando y preguntándonos: ¿Cómo puede haber tanto sadismo en adolescentes? ¿Qué tan dañada debe tener un ser humano para llegar a planificar, ejecutar y fríamente sentir como le quita la vida a otra?
El otro tema, es cómo en un lugar de acogida que se supone está diseñado para brindar seguridad, confianza y tranquilidad, para niños, niñas y adolescentes, haya perdido la vida precisamente bajo su amparo y cuidado. En este caso falló, el sistema que se supone tiene sus protocolos pero no se cumplieron con esta joven y su familia, que hoy ve como de una manera tan atroz, se le quitó su vida.
Ya se contabilizan, al menos tres menores en los últimos años muertos en manos de Conani, y la anterior, había sido una recién nacida, en la Otra Banda de aquí de Santiago de los Caballeros, donde aparentemente se ahogó, luego de habérsele suministrado la leche. Y esta menor había estado siendo objeto de discusiones en tribunales por los familiares de madre y padre, y al final, la juez optó porque fuera dejada en la institución, donde perdió la vida. De este hecho, nunca se ha vuelto a tener información de qué resultó la investigación y si hubo o no responsables sancionados, pero nueva vez, fallaba el sistema.
¿Qué es lo que no está pasando como sociedad? Se habla de reforzar la legislación 136-03 de protección de menores pero está realmente el problema en esa debilidad o en la falta de aplicación de los protocolos que tenemos costumbres, así como en otros ámbitos de protección, como el de las mujeres violentadas, de no cumplirlos ni llevarlos a cabalidad.
Hace tiempo hemos dicho, que como sociedad, necesitamos imprimirle un poco más de sensibilidad y empatía, porque hechos como el que hemos narrado, deben llamar a una verdadera reflexión de lo que estamos haciendo, no solo como cuidamos a nuestros menores, sino a los sectores o entes más vulnerables de toda sociedad. El sistema volvió a fallar.
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