Cultura viva – “¿Por quién doblan las campanas?”

“El más importante poeta metafísico inglés de las épocas de la reina Isabel I, el rey Jacobo y su hijo Carlos I”: John Donne (1572-1631) es el autor del poema ¿ׅPor quién doblan las campanas? Su obra incluye poesía amorosa y religiosa, epigramas y elegías, canciones y sermones en prosa.

Clasificado como poema o sermón, tal vez  pertenezca a su etapa madura y seria de su creación literaria, cuando había dejado atrás su vida “de joven libertino”, y, luego de estudiar teología, “se había convertido en sacerdote del anglicanismo en 1590”, según su primer biógrafo Izaak Walton.

Por motivos políticos de conquista y coloniaje, nuestro Santo Domingo no pudo beneficiarse durante ese periodo de la rica literatura isabelina, cuyo florecimiento ocurrió entre 1578 y 1660, según los especialistas en la materia; en cambio, fuimos invadidos y saqueados por los ingleses, como el caso del corsario Francis Drake en 1586, llevándose hasta las campanas de las iglesias…

Años después, el título en cuestión adquirió más notoriedad cuando en 1940, el escritor norteamericano Ernest Hemingway (1899-1961) lo utilizó para denominar su renombrada novela: “For Whom the Bell Tolls” (¿Por quién doblan las campanas?), una historia de amor y muerte que se desarrolla en la España de 1937 en plena Guerra Civil, situada geográficamente en una zona de Segovia, cerca de un río.

Sin embargo, ese título alcanzó fama mundial cuando la novela fue llevada al cine en 1943, mediante un guion de Dudley Nichols, y con un talentoso elenco protagonizada por los actores: Gary Cooper, interpretando a Robert Jordan, un profesor de literatura española, defensor de la causa Republicana; e Ingrid Bergman en el rol de María. El filme obtuvo 9 nominaciones a los premios Oscar.

Desde entonces, el público común le pareció de Hemingway  la autoría de la frase: ¿Por quién doblan las campanas?, eclipsando a su creador, el poeta Donne. Lo cierto es que Ernest,  premio Nobel de Literatura de 1954, era un estudioso de John y se inspiró en esa obra para su novela porque le atraía su estilo literario, “directo y sin artificios”.

         Finalizo transcribiendo los versos finales de ¿Por quién doblan las campanas? de John Donne:

“Ningún hombre es una isla por sí mismo.

Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.

Si el mar se lleva una porción de tierra,

toda Europa queda disminuida,

como si fuera un promontorio o la casa de uno de tus amigos

o la tuya propia.

Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera

me afecta

porque me encuentro unido a toda la humanidad;

Por eso, nunca preguntes

¿Por quién doblan las campanas?;

doblan por ti”.

Lincoln López