Opinion
Cuidemos el corazón
En la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, la Iglesia nos invita a contemplar el corazón que más ha amado a la humanidad. En él encontramos sentimientos de misericordia, compasión, humildad, ternura y entrega. Por eso, más que admirarlo, estamos llamados a imitarlo y a pedir que sus sentimientos habiten también en nosotros.
La Palabra de Dios nos recuerda que del corazón salen las intenciones que orientan nuestra vida, para bien o para mal. Muchos de los sufrimientos que afligen a la sociedad tienen su origen en corazones dominados por el egoísmo, la ambición, el odio, la indiferencia o la falta de amor. Antes de transformar el mundo, es necesario transformar el corazón.
Que al contemplar el Corazón de Jesús aprendamos a vigilar nuestros pensamientos, deseos y acciones. Cuidar el corazón es cuidar la fuente de donde brota nuestra manera de vivir. Pidamos al Señor que nos conceda un corazón semejante al suyo: limpio, misericordioso y abierto siempre al amor de Dios y de los hermanos. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.