Cuidando los extremos

La semana pasada tratamos el tema haitiano, el cual, si bien es un asunto doméstico, que en principio atañe a los mismos haitianos, no podemos abstraernos del mismo, porque en menor o gran medida, nos afecta o afectará.

Tal como mencionamos la semana pasada, la comunidad internacional se ha mantenido algo al margen procurando que nuestro país, asuma más allá lo que hace.  Incluso, ha dejado algo perplejos a muchos, esa actitud de los EEUU, frente al secuestro de sus ciudadanos misioneros.  Sin embargo, no ha sido la primera vez, que se prolonga por mucho tiempo un acto de esta naturaleza, porque ya en medio oriente ha sucedido, en ocasión de los conflictos Irak-Iran, para la década de los 80.  Algunos entendiendo que puede ser un asunto de táctica para entrar de sorpresa, pero es posible que con la actual administración de Biden, después de lo que se vio en Afganistán, no debe sorprendernos.

Existe como un ambiente algo de desesperación en el país, porque cada día que pasa, lo que se nota es que las bandas siguen ahondando en su poder y su barbarie, e incluso, asumen ya como si fueran patriotas o que son los que tienen el poder real.  Y esto último en la práctica parece ser así.

Con ese escenario, deben nuestras autoridades cuidarse, de no caer en los extremos, escuchando, a ciertos sectores que son a ultranza contra haitianos y todo su discurso radical, es para enfrentamiento o si pudieran despegar la isla, lo hubieran hecho.  Del otro lado, un sector empresarial, que se ha beneficiado y se beneficia de la informalidad y el desorden, en cuanto a mano de obra, y prefiere seguir así, entonces no busca resolver, sino todo lo contrario. Entonces, en medio, está todo aquel que tiene conciencia y justeza y espera que se busque la mejor solución dentro del marco de la ley; respeto; institucionalidad; y justeza; viendo todo, con el sentido de lo que provoca toda inmigración de un país más pobre a otro con mayor nivel económico.  Es lo mismo que ocurre en todo país que recibe a quienes andan buscando mejoría en todo sentido.

Del otro lado, o sea del haitiano, existen los mismos grupos extremistas que también le han sacado provecho a toda esa pobreza; falta de institucionalidad; desorden y alimentación de la separación entre ambos pueblos.

Debemos procurar, comprometer a las grandes naciones que han sabido sacar provecho, a que Haití requiere ayuda de todo tipo.  Y cada autoridad, aquí y del otro lado, no se deje alentar, por los peores extremos y pensamientos que tienen, de aquí y de allá.