Cuando el poder obnubila

El domingo próximo pasado el Papa Francisco en su acostumbrada misa desde el Vaticano, en la Plaza San Pedro, ante 15 mil feligreses, hablando del Evangelio de ese domingo, indicaba, lo siguiente:   “Juan el Bautista nos enseña una cosa importante- la libertad respecto a los apegos. Sí, porque es fácil apegarse a roles y posiciones, a la necesidad de ser estimados, reconocidos y premiados (…)Nos hará bien cultivar, como Juan, la virtud del hacernos a un lado en el momento oportuno…”.

Continuaba diciendo el Santo Papa:  “Del evangelio que relata el testimonio de Juan el Bautista que “se podría pensar que le será entregado un premio, un puesto relevante en la vida pública de Jesús. En cambio, no. Una vez cumplida su misión, Juan sabe hacerse a un lado, se retira de la escena…”

Cuando hemos leído esto, nos recuerda qué tan frágiles son los seres humanos que se dejan atrapar por el egocentrismo, y descuidan todo lo demás a su alrededor por el hecho de ser reconocidos o de no dejar todo aquello que entienden han construido o hasta dónde han llegado. Y eso lo vemos en políticos que se resisten a retirarse, o dar paso a caras y figuras nuevas, o a reconocer el talento renovador.

¿Cuándo es el momento adecuado para algunas personas en el poder, alejarse del poder o de lo que les da poder? ¿Cuándo es suficiente alejarse de cargos o posiciones o aferrarse a roles? Hay quienes nunca llegan a saber cuándo es el momento adecuado o si lo saben buscan seguir siendo convencidos por quienes a su vez se aprovechan también de tales ambiciones o egos.

Si extrapolamos esta narración bíblica al ámbito político que hemos visto aquí,, ya sabemos toda la historia y cuál ha sido el resultado que no solo se han llevado de plano a quienes así han actuado, sino también, al propio país.

Eso seguirá ocurriendo, porque es de la naturaleza del ser humano.  Y seguiremos viendo todo lo que son capaces de llevar a cabo quienes por una aspiración u objetivo que puede que sea legal, pero a qué precio, cuando todo es por un simple egocentrismo justificado por una vana excusa de “sacrificio popular ”.  Pero, eso seguirá siendo parte de nuestro panorama, no solo político, sino de toda índole, y es que muchos aprovechan que aún seguimos siendo un pueblo en el que la educación aquí, está supeditada a los mismos actores que han hecho un negocio de la carencia de la misma,  más que a un sistema que funcione

No nos podemos sorprender,  dominicanos que sigamos viendo quiénes se dejan obnubilar por el poder o todo lo que supone estar o volver al mismo a toda costa.  Y más en el nuestro, donde habiendo reglas de juego, no todas se respetan  o existe ausencia de institucionalidad.

José Jordi Veras R.