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Violencia y crisis institucional ponen en duda elecciones de diciembre en Haití

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Haití. – El calendario electoral oficial de Haití establece que la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas se llevará a cabo el 13 de diciembre de 2026, mientras que la segunda vuelta está programada para el 21 de febrero de 2027. Sin embargo, la realidad del país, marcada por la violencia y la inestabilidad, pone en duda la posibilidad de que estos comicios se realicen en las fechas previstas.

Situación actual: un país en crisis

La situación en Haití es alarmante. Las principales carreteras nacionales están bajo el control de pandillas que establecen peajes ilegales, lo que dificulta la libre circulación de la población y de los candidatos durante una eventual campaña electoral. Esto se convierte en un obstáculo significativo para la celebración de los comicios.

Estadísticas preocupantes

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre abril y junio se registraron más de 1,400 muertes y 796 víctimas de violaciones relacionadas con la violencia de pandillas. Las operaciones de seguridad han desplazado a grupos armados hacia zonas rurales, donde también se han reportado víctimas civiles debido a ataques con drones explosivos.

Control territorial y elecciones

Los tres departamentos con mayor número de electores —Oeste, Artibonite y Centro— están bajo control parcial de grupos armados, lo que complica aún más la organización del proceso electoral. Las oficinas electorales departamentales (BED), que equivalen a las juntas electorales municipales en República Dominicana, se encuentran en estas áreas.

Documentación electoral bajo riesgo

Un comunicado del Consejo Electoral Provisional (CEP)</strong) emitido el 12 de septiembre indica que para varias circunscripciones de Puerto Príncipe y localidades como Carrefour, Gressier y Croix-des-Bouquets, los documentos electorales serán recibidos en el BED Ouest I, pero bajo reserva.

Desplazamiento interno y violencia

El desplazamiento interno es otro factor crítico. En mayo, aproximadamente 1.47 millones de personas estaban desplazadas dentro de Haití, más de la mitad de ellas niños. La ONU también ha denunciado enfrentamientos entre pandillas rivales en áreas como Cité Soleil, lo que ha resultado en 463 muertes y la huida de más de 18,000 residentes de sus hogares.

Incertidumbre institucional

A pesar de que el CEP ha avanzado en el proceso electoral, incluyendo la acreditación de partidos políticos y la inscripción de electores, persisten dudas sobre el marco electoral. Se cuestiona, por ejemplo, el requisito de contar con al menos 30 miembros para registrar una organización política.

Cambios en la dirección del CEP

La reciente sustitución de Jacques Desrosiers por Peterson Pierre-Louis como presidente del CEP ha incrementado la incertidumbre, a menos de tres meses de la primera vuelta.

Advertencias de la OEA

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, ha alertado sobre la posible connivencia entre políticos y bandas armadas, lo que podría comprometer la credibilidad de las elecciones. Milo Milfort, fundador de Enquet’Action, también ha expresado su preocupación por la posible participación de candidatos sancionados por la comunidad internacional.

La realidad electoral en Haití

Milfort subraya que, en el contexto actual, la popularidad ya no es el único factor determinante en las elecciones. La influencia del dinero y el control de grupos armados son ahora elementos cruciales para el éxito electoral.

Una "prisión a cielo abierto"

La violencia ha llevado a muchos a dudar de la posibilidad de unas elecciones normales. Guytaud Petit Ton, un comerciante de Artibonite, afirma que "no habrá elecciones en Haití este año" hasta que se garantice la seguridad y se eliminen a los delincuentes del poder.

Desafíos para la seguridad

La Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), que debe apoyar a la Policía Nacional de Haití, enfrenta dificultades para desplegarse completamente. Con un potencial de hasta 5,500 tropas, el objetivo es asegurar áreas y recuperar el control territorial necesario para facilitar la celebración de los comicios.

En este contexto, la fecha del 13 de diciembre se presenta como un reto considerable. Un posible aplazamiento no debería ser indefinido, sino una oportunidad para abrir un diálogo entre los sectores de la sociedad, corregir deficiencias en el marco electoral y crear condiciones para unas elecciones creíbles, inclusivas y seguras.

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