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Costumbres que definen la Semana Santa en República Dominicana
Santo Domingo. – La Semana Santa en República Dominicana trasciende el simple concepto de un feriado extendido. Aunque muchos aprovechan estos días para descansar o visitar la playa, para miles de personas es un tiempo de profunda reflexión espiritual, marcado por ricas tradiciones religiosas y culturales que se mantienen vivas en diversas regiones del país.
Desde rituales simbólicos hasta celebraciones solemnes, este periodo sagrado une a familias y comunidades en torno a la fe cristiana. A continuación, se presentan algunas de las costumbres más significativas que caracterizan la Semana Santa dominicana:
Procesiones y Vía Crucis
Las procesiones y el Vía Crucis son dos de los eventos más emblemáticos de la Semana Santa, especialmente en ciudades como Santo Domingo y Santiago de los Caballeros. Durante estos actos, miles de feligreses recorren las principales calles en un desfile solemne, portando imágenes religiosas de Jesucristo, la Virgen María y otros santos.
Estas manifestaciones de fe se convierten en momentos de reflexión colectiva, donde los participantes cantan, rezan y siguen las estaciones del Vía Crucis, que recrean el sufrimiento de Jesús en su camino hacia la crucifixión.
Lavatorio de los Pies
El Jueves Santo se conmemora el gesto de humildad que, según los Evangelios, tuvo Jesús al lavar los pies de sus discípulos antes de la Última Cena. En muchas parroquias dominicanas, esta ceremonia se recrea durante la misa vespertina, en la que el sacerdote lava los pies a doce feligreses, simbolizando el servicio y el amor al prójimo.
Este acto se convierte en un momento profundamente emotivo y de introspección, donde se recuerda que el verdadero liderazgo, desde la visión cristiana, implica servir y no ser servido.
Sermón de las Siete Palabras
El Viernes Santo es el único día del año en que la Iglesia católica no celebra misa, debido a la conmemoración de la muerte de Jesucristo. En su lugar, se realiza una de las tradiciones más solemnes: el Sermón de las Siete Palabras.
Este sermón consiste en la reflexión de las últimas frases pronunciadas por Jesús en la cruz. Predicadores invitados desglosan cada palabra, invitando a la feligresía a reflexionar sobre su significado y aplicabilidad en la vida cotidiana.
Abstinencia de carnes
En señal de respeto y penitencia, es tradición en territorio dominicano abstenerse de consumir carne roja durante el Viernes Santo. Muchas familias optan por preparar platos a base de pescado —especialmente bacalao—, mariscos y vegetales.
Este día también representa una oportunidad para compartir en familia, en un ambiente de recogimiento espiritual. Las habichuelas con dulce, postre típico de la temporada, adquieren protagonismo en muchos hogares.
Representaciones de la Pasión
Uno de los momentos más conmovedores de la Semana Santa son las representaciones teatrales de la Pasión de Cristo. Estas dramatizaciones, realizadas en calles, parques o templos, recrean los últimos días de Jesús, desde su juicio hasta la crucifixión.
En localidades como San Cristóbal, Bonao o La Vega, estas puestas en escena atraen a cientos de fieles y visitantes. Se trata de una forma de vivir la fe de manera visual, emocional y colectiva, que permite a las nuevas generaciones conectar con el mensaje cristiano.
Vigilia Pascual
El Sábado Santo por la noche se celebra la Vigilia Pascual, considerada la misa más solemne del calendario litúrgico. La ceremonia inicia en la oscuridad, en señal de duelo por la muerte de Cristo, y culmina con el encendido del Cirio Pascual, símbolo de la resurrección.
Durante esta celebración se leen pasajes bíblicos que recorren la historia de la salvación, desde la creación hasta la victoria de Jesús sobre la muerte, en un ambiente de esperanza y renovación espiritual.
Bautismos
En el marco de la Vigilia Pascual, es común que se administren los sacramentos de iniciación cristiana, especialmente el bautismo. Ya sea de adultos o niños, este rito representa el ingreso a la comunidad cristiana y simboliza una vida nueva en Cristo resucitado.
En muchas parroquias del país, familias completas participan con entusiasmo en este momento especial, considerado una de las tradiciones más esperanzadoras y alegres de la Semana Santa.
Nota publicada en un medio de circulación nacional.