Corrección fraterna

“Si tu hermano hace algo contra ti, díselo” –aparece en el Evangelio de Mateo–, “no lo murmures con otro”. “Murmurar” es decir mal de otro; decir bien es bendecir y murmurar es maldecir. Seamos instrumentos de bendición. La murmuración es de los peores males que hay en el mundo y se hace fuera de la familia, dentro de la familia y en muchas partes. Si tu hermano tiene algo contra ti díselo. Si tú no te atreves a decírselo no murmures, no maldigas. Se lo dices y le puedes hacer un bien, si no se lo dices ya le haces un mal con solo murmurarlo. Trabajemos contra la murmuración que es una tentación que está continua en nuestros labios. Lo que uno murmura cree que el otro no lo va a saber. Si se entera más tarde o más temprano, cuando tú le dices a uno “no se lo digas”, se lo va a decir de alguna manera al otro: la corrección fraterna, no la murmuración.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.