Con Haití, tener firmeza y comprensión

Para nuestro país es muy difícil historicamente el trato con la vecina nación haitiana, a tal nivel que nuestra independencia la logramos enfrentados a ellos en el plano militar.

Ha sido desde siglos una relación conflictiva y pendular, con momentos de relativa calma y estabilidad y en otros de tensiones y disputas, que en nada benefician a ambos pueblos.

En los últimos tiempos Haití muestra signos graves de mayor deterioro en todos los niveles, lo que provoca fricciones e icomprensiones, en la parte este de la isla que ocupamos.

Las crisis institucionales recurrentes sumadas a las eternas crisis económica, social y política nos colocan en una situación difícil, ya que tenemos de garantizar nuestra integridad, ante los signos de descompisición alarmante de nuestros vecinos.

Pero a la vez ser comprensivos en no dejarnos provocar por desaforados que aparecen de aquel lado, ante la realidad de ser nuestros vecimos más próximos, un socio comercial de primer orden y tener nosotros una amplia colonia de ellos en nuestro suelo.

Dejar claro que somos y seremos solidarios en cuanto podamos, pero que no podemos cargar con sus penas, que deben buscar la solidaridad internacional de naciones más poderosas.

El gobierno dominicano tiene que manejar esta situación con firmeza y cuidado, mandarle señales claras y precisas a los desaprensivos en Haití, pero también a la gran mayoría de ese sufrido pueblo, que no somos sus enemigos.

Las autoridades nacionales deben revisar la decision de reducir la entrega de visas a estudiantes y de prestarles servicios médicos a los residentes aquí, sin importar su estatus legal.