Ultima Actualización: sábado 18 enero 2020  •  12:49 AM

Curas caídos y sociedad colapsada

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 14 agosto 2017

Con lo que hemos denunciado, sobre el comportamiento de la Iglesia y algunos curas, no es para que todavía familias confíen sus hijos a estas personas.  Hemos cumplido con el rol de concienciar a la sociedad, para evitarle sorpresas.

Quizas, habremos sido malos sembradores, o la semilla cayó en tierra infértil, porque esto de poco ha servido. Por eso, serán reiterativos los sucesos provocados por quienes en la Iglesia fueron convertidos en perturbados sexuales.

Pero toda la culpa no recae sobre el legado de Agustín de Hipona, cuando aparecen curas como Elvin Taveras, que no sólo violó a Fernelis Carrión, si no, que lo asesinó de la peor manera, de lo que su familia no está libre de culpas.

Nuestra queja es persistente sobre la dejadez familiar con los hijos. Es como, el país se ha convertido de la noche a la mañana en un “Infierno”, donde vivir es para desalmados sociales, gente que mata sólo para satisfacer ambiciones.

Donde padres, envían hijas a Europa a prostituirse, para a tan alto precio, ellos darse la buena vida, cambiar de viviendas, y comprarse autos lujosos, en base al martirio de estas. Individuos, para quienes la palabra “valores” es un insulto.

Los progenitores de Fernelis, lo vieron manejando altas sumas de dinero, sin que se molestaran en preguntarle su procedencia. Según su madre, “estaba ajena” a lo que pasaba con él, evidenciando el desplome de nuestros hogares.

El papá se confesó más irresponsable, al decir a periodistas, que su muerte fue por celos del sacerdote, porque este subía fotos junto a su noviecita a las redes sociales. Un niño con 16 años, que exhibía dinero a montón, y nadie investiga el origen.

Lo conseguía dejándose pervertir de un depravado con sotana, pero debió pasar tan dura prueba para los adultos preocuparse por él. Si estaban al tanto de su relación con el cura, debían saber también de la extorsión que asegura el imputado este le hacía.

Debieron advertirle, que al hombre con o sin sotana no se le acorrala, porque la reacción nadie sabe cuál será. Si este muchacho recibió 190 mil pesos del padre, para comprar su silencio, y la familia tampoco investigó si lo consiguió vía un secuestro, robo, o cualquier otra modalidad criminal, entonces no hablemos sólo de curas caídos, si no, de una sociedad colapsada.

Que en término de principios éticos y morales andamos muy mal. Y así, la inseguridad no solamente la viviremos con la delincuencia común, si no, que no quedará un lugar por sagrado que se le denomine donde escapemos a ella.

Si la sed de vivir bien, nos lleva a darle la espalda al cumplimiento de nuestro deber familiar, si “Diablo” es el sacerdote que lo violaba, no menos era el muchacho que lo extorsionaba, y la familia que lo callaba. 

Y si esta formó partes del plan para logar fines económicos, a merced de su degradación moral, entonces lo que había era una lucha feroz entre “Diablos”, donde unos vencerían a otros, y eso precisamente sucedió.

Si nos mostramos indiferentes en el accionar de los hijos, el producto no puede ser diferente a las acciones de víctimas y victimarios, persuasión, perversión, extorsión, chantaje, y muertes dolorosas como esta.

alex15958@hotmail.com

Twitter, @alexalma09