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El pedido de Mario Vargas Llosa

Publicado por Redacción  x  |  Opinión |  jueves 2 enero 2014

No hay ningún tipo de duda de que una petición, como la que hizo el famoso escritor y Premio Nóbel de Literatura, el peruano Mario Vargas Llosa, para que el Papa Francisco destituya a los cardenales Nicolás de Jesús López Rodríguez, líder de la Iglesia Católica de nuestro país, y a  Juan Luís Cipriano, de Perú, tiene una alta significación mundial.

Vargas Llosa, ganador de numerosos premios de literatura, es autor de más de 45 obras, especialmente ensayos, novelas y de teatro. Es un escritor de mi simpatía, aunque disiento de determinados conceptos, que es natural.

La acusación principal de Vargas Llosa, con respecto a los cardenales, es que son dos cavernarios.

Cavernario es un término que proviene de caverna (o profundidad). Como Vargas Llosa es un ensayista metafórico, donde se expone una idea buscando otra respuesta, prefiero no arriesgarme emitiendo un concepto que pueda estar alejado de la realidad.

Prefiero escribir que, en el caso de nuestro cardenal (López Rodríguez), hay muchos países que desearían tener a un defensor, como éste, de cada una de sus nacionalidades.

En su figura  se observa al hombre-país, al defensor de los principios patrios, al expositor que habla con claridad para que todos los entiendan y al que no le teme al poder, para orientar a la ciudadanía en torno  al sagrado compromiso que tiene  la nación en la defensa de su Constitución.

Pocos países, como la República Dominicana, abren sus puertas para recibir a migrantes extranjeros, legales o no, como es el caso de millares haitianos y de otras nacionalidades. Es importante aconsejar a intelectuales, sean extranjeros o no, que antes de emitir juicios de valores investiguen a profundidad la realidad, debido a que hay sectores interesados, irresponsables para mejor decirlo, que están usando sus influencias para pisotear a la República Dominicana.

¡Esta no es una lucha propia del cardenal López Rodríguez! ¡Es de todos los que consideramos que el país tiene derecho a defensor su soberanía!

Hace poco, porque me gusta escribir con pruebas, visité la Sala de Emergencia del Hospital José María Cabral y Báez, junto al compañero Juan Bonilla, para saber de la salud de un amigo llamado (Chispa), con el cual jugamos dominó en la casa del colega, y notamos que más del 37 por ciento de los pacientes era de haitianos.

Hablamos con algunos médicos y nos dijeron: “Todos esos pacientes son ilegales”. Pero lo más sorprendente fue ver a cinco médicos atendiendo a una paciente haitiana embarazada, pobrecita, sin pagar un centavo. Ellos consumen casi la mitad del presupuesto de ese gran centro asistencial del Estado.

Luego visité el play de Rafey, donde conté a 35 jóvenes haitianos jugando golf. Fue un domingo. Ellos asumen el control del play luego de que los jóvenes dominicanos terminan de jugar béisbol. Les pregunté a un grupo de los haitianos, luego de conversar animadamente con ellos e identificarme como periodista, si tenían documentos de estadía en el país.

Cinco me dijeron que nacieron en el país, pero no tienen documentos, aunque trabajan en la construcción. Dos dijeron que nacieron en el país, tienen sus documentos,  estudian y trabajan.

Para limpiar mis zapatos voy al Parque Duarte, donde la totalidad que se dedica a ese trabajo son niños y jóvenes haitianos. El último que me hizo ese trabajo vino de Cabo Haitiano, sin ningún tipo de documento. Lo mismo ocurre con todos los demás. Si no cree en esta confesión, ¡visites el Parque Duarte de Santiago!

Es la mejor forma de desmentir la campaña difamatoria, pagada con millones de dólares y euros, en contra de quienes defendemos los principios del gran libertador: Juan Pablo Duarte.

¡Gracias por leernos!