Ultima Actualización: lunes 25 mayo 2020  •  09:00 PM

A los jesuitas

Publicado por Redacción Externa  |  Editorial |  jueves 4 agosto 2016

Se cumplen 80 años de la llegada de los jesuitas a nuestra tierra. Nos referimos a la segunda etapa, porque en los tiempos de la Colonia estuvieron por estos pueblos hasta el año 1767.

Dajabón los recibió en 1936, y es como el corazón de la Compañía de Jesús en suelo quisqueyano. Allí es donde más obras atienden: Dos parroquias, Instituto Tecnológico San Ignacio de Loyola, Radio Marién, Hogar de Ancianos, Solidaridad Fronteriza, y nuevos servicios que se van consolidando.

Al pasar los años la misión se fue extendiendo a otras localidades. Siempre con el sello, en todo amar y servir.

En estas ocho décadas los jesuitas han trabajado en la formación del clero dominicano, comenzando en el Santo Cerro y luego en el Seminario Santo Tomás de Aquino. La mayoría de nuestros Obispos recibieron gran parte de su formación de los multiplicadores de la obra de San Ignacio de Loyola, entre ellos Mons. Juan Antonio Flores Santana, Mons. Roque Adames y Mons. Tomás Abréu, ya en la Casa del Padre, y los que hoy continúan la misión de los apóstoles en diferentes diócesis.

Los Ejercicios Espirituales, que para la Compañía de Jesús son el centro impulsor de la espiritualidad ignaciana, han sido aprovechados por miles de laicos y consagrados de nuestro país que han vivido esta rica y fecunda experiencia, marcando sus vidas para siempre. Manresa Loyola, Altagracia y el Centro Bellarmino son testigos de estas vivencias que nos llenan de trascendencia.

Radio Santa María, Patrimonio Cultural de República Dominicana, es otra obra emblemática de los jesuitas. Los aportes de la Emisora de la Gran Familia en el área de educación de tantos excluidos se convierten en un monumento a la dignidad humana. Más de un millón de alfabetizados del llano y la montaña, es una siembra que va dando sus frutos.

El servicio educativo a través de Fe y Alegría, el Instituto Politécnico Loyola de San Cristóbal, el trabajo de formación con los campesinos de Jánico y San José de las Matas, por medio de CEFASA, en Gurabo. Los aportes del Centro Juan Montalvo y el trabajo con migrantes, como lo hacen en otras partes del mundo, es el mejor testimonio de entrega.

Nuestra eterna gratitud a los jesuitas, hombres con una sólida formación teológica y académica, que han sabido estar presentes en el campo de la ciencia y sumergirse también en los lugares más humildes, acompañando a tantos seres humanos sedientos de justicia, para hacer presente a Jesús, el Mesías, el Salvador.