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Nuevo ciclo de gestión cultural en el Centro León

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  miércoles 16 diciembre 2015

Lo hemos analizado con anterioridad, pero hoy debemos subrayarlo todavía más, las inversiones de responsabilidad social de la familia León Jimenes para la creación de exitosos proyectos que tienen en el Centro Cultural “Eduardo León” su más incluyente y meritoria misión, se entienden mejor si valoramos la importancia histórica y antropológica del Tabaco en la economía santiaguera, cibaeña y dominicana.
   
El Centro León como proyecto de la Familia León, celebró hace dos años una década de logros esenciales para el desarrollo de Santiago y toda la República, generando aportes certificados de cobertura universal. Este proyecto se puede entender en su justa dimensión, si se le considera como resultado de la tradición democrática que analizada por Pedro Francisco Bonó, tiene en el Tabaco un producto cuya formas de cultivo, producción y comercialización, permiten explicar la concurrencia de las ideas más progresistas y liberales dominicanas, y de las tradiciones culturales, genuinamente santiagueras y cibaeñas.
   
El Centro León y la familia León Jimenes son expresión de los antecedentes más originales que concretizan la tipicidad y las virtudes socioculturales del Tabaco. En el intercambio social generado en su cultivo, está parte del mapa genético que permite explicar muchas de las concreciones de hoy. Luego vendría la empresa familiar “La Aurora”, su crecimiento, los estudios internacionales de sus ejecutivos, y las nuevas inversiones de negocios. Pero ese pegamento ideológico y cultural que aporta el Tabaco, a nuestro entender es lo que origina el embrión de esta mística de creatividad e innovación que nos asombra en cada momento. La convergencia de voluntades y la visión de esta familia santiaguera le aportan la autenticidad necesaria para hacer que las cosas pasen y pasen bien.
   
Se ha estudiado que a partir de la Independencia de la República (1844), el cultivo del tabaco continuó su desarrollo ascendente, y aunque se cultivaba en varios territorios de la isla, en Santiago se producía en mayor magnitud. En los inicios del siglo XX, los grupos familiares y artesanales que tenían esta vocación productiva hicieron la distribución de la riqueza más equitativa y participativa.  Bosch y otros autores afirman que los productores de tabaco santiagueros y sus características de producción y comercialización, crean los primeros grupos que conformarían la naciente burguesía local.
  
Paulino Ramos en una conferencia en la Facultad de Humanidades de la UASD, demuestra lo que es notorio en los escritos de Bonó, su sobrada habilidad para analizar la gesta cultural y también para descubrir la relación entre economía y prácticas culturales concretas. El tabaco era una actividad económica que provocaba actividades colectivas y culturales de las que surgirían las costumbres más solidas de la sociedad santiaguera, tal como la conocemos hoy: visionaria, vanguardista e innovadora.
    
Bonó escribió “por donde quiera cruzan tongos, serones y pacas de tabaco; por doquier veo almacenes atestados de esta hoja y un enjambre de trabajadores, apartando, pesando y enseronando. Veo las tiendas atestadas de compradores, llegan y desaparecen los surtidos, en una palabra hay una circulación triple de riquezas, y esto por consiguiente es lo más importante”. Bonó favoreció la producción agrícola, especialmente el Tabaco, pero impugnó, el hato ganadero y la ganadería libre, típica del Este de la isla, cuyos dueños llevaban “en las despobladas y yermas ciudades dominicanas, una vida supersticiosa, holgazana y embrutecida”. Por el contrario, añadimos nosotros, el Tabaco fue el cultivo de la creatividad y el espacio de producción “donde todo el mundo se encuentra”, como reza el genuino lema del Centro León.
   
Esta mística y dinámica productiva fue una contribución decisiva para el surgimiento de las más diversas tradiciones culturales santiagueras. Ese es el embrión de una trayectoria donde la creación, promoción y equipamiento cultural concurren armónicamente en el Centro León. De esa cimiente, fortalecida por los expertos culturales locales e internacionales, nace esta magia incesante de identidad, pertenencia e imágenes sobre cultura y desarrollo en República Dominicana y el mundo.
   
El Centro León es uno de los proyectos más emblemáticos y estructurantes de Santiago y de la República Dominicana. Es un conjunto dinámico, repleto de estética, colorido y vida que sintetiza ideas innovadoras, promueve y muestra permanentemente un programa cultural sustentable. El Centro León se abre asimismo, ampliamente a la ciudadanía de todos los estratos sociales, con un movimiento, garbo y realismo mágico prodigioso. Es uno de los modelos santiagueros más exitosos de articulación pública-privada que ha tenido la visión y el resultado social de colocar la cultura como eje del desarrollo humano sostenible.
   
Acentúo en esta visión que caracteriza este patrimonio de identidad de Santiago, dado que sus líderes institucionales y técnicos en especial, su directora  general María Amalia León de Jorge y el gerente de programas culturales, Luis Felipe Rodríguez, presentaron en diversos momentos estrategias de desarrollo que ya están en operación en esta década (2013-2023). Entre otras, se distinguen los nuevos programas de exposiciones y editoriales; la publicación del análisis de experiencias denominada “Patrimonio de lo Cotidiano”, asimismo la producción del libro Arte Dominicano en el Caribe. El trabajo anunciado en las industrias culturales y artesanía. La realización del Curso Internacional de Etnomusicología Dominicana y Caribeña con la Universidad de Syracuse. El programa Construyendo el Gran Caribe y la continuidad de las labores de los Congresos Música, Identidad y Cultura, así como los programas con la comunidad como “Mi barrio está en Navidad” y “Ciudad Reciclada”, entre otros. Todo lo anterior puesto en las redes sociales con un portal web que inserta diariamente a Santiago en todo el país, El Caribe y el mundo.
   
Incluso, el Centro León interviene inteligentemente en su nueva década, aportando en conjunto con el Consejo Estratégico de Santiago (CDES), el Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento de Santiago y más de 250 entidades culturales y artistas de la ciudad, la Agenda de Cultura para el Desarrollo (ACD). Esta es una iniciativa estratégica que evidencia nueva vez que el Centro León es un proyecto estructurante en proceso continuo de transformación que gesta con auténtico talento un nuevo ciclo de gestión, animación sociocultural, promoción y equipamiento cultural en este Siglo XXI.