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El impacto de las divisiones políticas

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 18 mayo 2015

 Las elecciones del 2016  parece que se dirigen a convertirse en las más espectaculares de la historia dominicana, en virtud de que ya se cuenta con cuatro partidos con mucha incidencia en la sociedad, pero al precio de la división real o momentánea de las principales organizaciones políticas.

Hay que decir que en esas condiciones y con los liderazgos disminuidos, la segunda vuelta electoral está sellada. El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que fue ejemplo de disciplina, atraviesa por una enorme crisis.

Tan fuerte que si no se le busca una rápida solución, el poder político que hoy está bajo la dirección,  si la oposición renuncia a muchos de sus intereses hasta personales, podría ser vencido en los venideros comicios. Al PLD hay que aplicarle la misma frase de José Francisco Peña Gómez: “Al PRD sólo lo vence el PRD” y así sigue ocurriendo en esa entidad. 

Hace poco se concretizó otra división del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el PLD, que no lo está oficialmente, mantiene paralizados sus trabajos estratégicos por la indefinición de su candidatura presidencial. El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), sin un líder fuerte, no logra reponerse de la desaparición de su mentor, el ex Presidente Joaquín Balaguer. 

Ya el PRD escogió a Miguel Vargas Maldonado, el PRSC a Federico Antún Batlle, y el nuevo Partido Revolucionario Moderno (PRM) seleccionó a Luís Abinader. El PRM salió del PRD, ocasionando otro gran debilitamiento a lo interno. Aún con sus problemas internos, el PLD pasó a ser la principal fuerza política de la nación, porque antes, aunque en la oposición, era el PRD. 

Como no hay un partido que pueda aglutinar a la mayoría de votantes, todo el trabajo deberá estar dirigido a la segunda vuelta. El PLD, que hasta hace poco estuvo dirigiendo el escenario presidencial con Leonel Fernández, con la salida del Presidente Danilo Medina, con mucha popularidad, como aspirante a continuar en el cargo, así como por acusaciones en contra del primero,  sin una sola prueba que avale las denuncias,  se destruyeron  las esperanzas de ganar en primera vuelta.

Si el PRD y el PRM deciden participar individualmente en las elecciones, no hay ningún tipo de duda de que el PLD, aún dividido momentáneamente, tiene mayores posibilidades de ganar en segunda vuelta. 

Quizás fue la mejor estrategia para disminuir un liderazgo. Todavía hay gente que se pregunta: ¿Si Leonel Fernández es el peor de los aspirantes presidenciales, por qué no dejarlo tranquilo para que el PLD lo postule y así  ganarle con  más fácilidad las elecciones del 2016? 

Más de medio país sabe que se trata de una campaña para debilitar las aspiraciones de uno de los más destacados líderes políticos latinoamericanos. Pero como es un político que actúa como algunos reptiles, de sangre fría, la oposición siempre tiene el temor de  que éste tire un colazo y la destruya. 

La estrategia que le falló a la oposición fue la de ponerle unos números falsos al Presidente Danilo Medina, en su primer año de gobierno, desconociendo la habilidad de este político, quien no desaprovechó la oportunidad para “sembrar” el país de proyectos e ideas innovadores, convirtiéndose en una de las figuras estelares del momento.

Como esa estrategia le falló a la oposición, porque ayudaron a que el jefe de Estado alcanzara más del 90 por ciento de popularidad, porque sus ideólogos no conocían  el tipo de estratega político  que es Danilo Medina, ahora se proponen desarrollar mil 800 protestas en contra del gobierno hasta los comicios del 2016.

¿Qué se busca con esas protestas? Se busca disminuir el liderazgo del Presidente Medina, en virtud de que ya lograron reducir el  de Fernández. Si la gran oposición se alía y el PLD recupera parte de su terreno político perdido,  el país disfrutará de unas elecciones muy cerradas. Si no hay alianza de la gran oposición, tendremos más PLD en el poder, sino no se “duerme”. 

El PRSC se sigue debilitando con las continuas salidas de grupos (ahora salió el de Guillermo Caram), que pasó a apoyar al PRM.

Si se analizan los pronunciamientos de algunos de los dirigentes PRSC, especialmente quejándose del supuesto mal trato que les dan los  gobiernos del PLD, es evidente que están preparando el paso definitivo para  irse con la oposición, porque hoy esa entidad es parte del gobierno.

El PLD debe resolver su crisis lo más rápidamente posible, debido a que la oposición tiene millares de posiciones electivas para negociar, comenzando con 31 senadorías que tiene el PLD, una inmensa cantidad de diputaciones, alcaldías y regidorías. La oposición tiene mucha posibilidad de negociar con los candidatos presidenciales Miguel Vargas Maldonado y Luís Abinader. 

Es ilógico pensar que Miguel acepte ser candidato vicepresidencial, cuando dirige al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y ya lo fue en el 2008. Abinader es el candidato del PRM. Ambos son candidatos  que representan casi los mismos votos, en virtud de que el segundo es fruto de la división del PRD, aunque hay que reconocer que el perredemista tiene una gran acogida en la población.

Pero Leonel, aún con su liderazgo disminuido, es Leonel. Medina, si no logra ser candidato para aspirar a la reelección, ya es un gran ganador, debido a que trabajó para construir una gran plataforma política externa e interna, que responde a sus intereses. Leonel es el líder del PLD, pero sujeto a las discusiones internas, que un día pueden favorecerlo y otro no. Los danilistas saben lo que están haciendo y hacia dónde deben ir en materia política. 

Los partidos, sin excepción, están obligados a trabajar por la aplicación de estrategias que le permitan reconquistar los  espacios perdidos.

Pero lo que no tiene discusión es que la reforma constitucional, al estilo norteamericano,  para aplicarse  cuando sea, es importante. El del deterioro de parte del liderazgo político nacional requiere de una nueva inyección de aspirantes presidenciales, vicepresidenciales, senadores, diputados y regidores. 

La escogencia de Luís Abinader es la mejor demostración de que los partidos tradicionales tienen que renovarse. Y la reforma constitucional, que debe ser negociada, va a favorecer a las nuevas generaciones políticas, pero también a salvar a esas organizaciones de la extinción. La reforma constitucional para reintroducir la reelección presidencial para un jefe de Estado pueda aspirar a ocho años de gobierno,  como lo plantea el licenciado Ramón Ventura Camejo, es una necesidad para los principales partidos políticos. ¡Y si perdió se va derrotado para siempre!

-Gracias por leernos.