Bajo un narco-estado

No sabemos cómo, ni cuándo, nuestros políticos cambiaron la ideología por el cumulo de riquezas. Quién les convenció, de que los principios ideológicos son para soñadores sin futuro, que luego una sociedad ingrata tiraría al zafacón.

Busco y tampoco identifico, a quien, en la patria de Los Trinitarios, abrió la puerta al narcotráfico, para convertirla en un bajo mundo. Hago ingentes esfuerzos, intentando encontrar la senda que nos trajo hasta aquí, sin hallar el rastro.

¿Dónde quedó la prédica que nos enseñaba «la grandeza del hombre no lo determina bienes acumulados, si no, el honor cosechado”? Miles de interrogantes podemos hacernos buscando el origen del resquebrajamiento en que cayó la política vernácula.

A tal punto, que nadie con un poquito de pudor y vergüenza quiere enrolarse en ella. Los de mi generación recordaran, cuando las Salas Capitulares de los ayuntamientos eran ocupadas por ciudadanos ejemplares honoríficamente, recibiendo como pago el reconocimiento de sus conciudadanos.

Incluso, cargos en el tren gubernamental eran desempeñados por esa especie humana en extinción. Hoy, para ganar la curul de un cabildo, se invierten millones de pesos, que nadie sabe cómo los recuperan, porque aún ganando 200 mil pesos mensuales eso sería posible, pues dicen, que para alcanzar dicha posición se necesitan hasta diez millones.

Ni hablar, para ser diputado, senador, alcalde o presidente. En ese lejano ayer, empresarios con poder económico aportaban recursos al candidato presidencial, que nunca supimos, lo hicieran para lavar dinero de negocios dudosos.

Pero la carestía de las elecciones, atrajo a lobistas y a quienes compraron posiciones electivas, y cuando el narcotráfico sintió la necesidad de escalar al tren gubernamental, prefirió el Congreso, porque desde ahí neutraliza a cualquier Darío Gómez Martínez, que intente ponerle trabas a su determinación de esparcir su veneno por el mundo.

Este senador, fue asesinado en 2001, porque sometió un proyecto de ley contra el Lavado de Activos. Hasta ese momento, se conformaban con financiarles campañas a candidatos. Pero comenzaron a colocar su gente de confianza en ese importante enclave estatal, y se cree que cuentan actualmente con más de veinte diputados y unos diez senadores que responden a ellos.

Ejemplo, Miguel Gutiérrez, según dirigentes del PRM, en Santiago, este apareció de la nada en la Circunscripción 1, donde nadie le conocía, resultando el diputado más votado, porque llegó con dos millones de dólares y los repartió.

Nada es nuevo bajo el sol, estos delincuentes, hace mucho hicieron nicho en la política dominicana, apoderándose de instituciones importantes como el Congreso, Poder Judicial, policial y militar; el coronel Israel Rodríguez, resultó asesinado el 24 de diciembre, de 2020, en Mao, por no dejarse sobornar.

Lo cierto es, que cuando menos lo pensábamos, despertamos en un narco-estado, con jueces que tiemblan, cuando tienen a un criminal de esos al frente. Otro ejemplo es, la magistrada Claribel Nival, quien vivió un «infierno» con ellos por su rectitud aplicando justicia.

Debió abandonar su casa y vivir escondida, después de que violaron la intimidad de su hogar, le asesinaron un hermano, en 2011. Y dice el Ministerio Público, que desde 2012, esta gente movilizó 10 mil kilos de cocaína cada mes.

Y, que el diputado por Pedernales, Héctor Féliz, quedó bajo su lupa, al intentar sustraer a un extraditable, alegando le «daba una bola al amigo”; el mismo alegato del coronel Nin Terrero, al ser sorprendido escoltando un cargamento de cocaína de Quirino.

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