Aspiraciones limitadas

Cada ser humano o ciudadano de un país, tiene aspiraciones para su propio lar nativo, para su comunidad o para su nación.

En el caso de la República Dominicana, las del pueblo no son tan ambiciosas ni en lo regular requieren de mucho esfuerzo o sacrificio económico para el Estado.

¿Cuántas veces hemos visitado lugares en nuestro país que por alguna casualidad, nos enteramos de las necesidades que tiene esa comunidad? Nos damos cuenta que tienen años que ven pasar gobiernos tras gobiernos sin ser atendidos los pequeños reclamos. Y para esa gente, la justicia social nunca ha sido plasmada. Las promesas se convierten en un sueño irrealizable más que se acumula cada cuatro años. Y estamos seguros que desde ahí, nacen frases como que: “en los políticos no se puede creer”. ¿Y se les puede quitar razón? Sea usted el jurado.

Muchas veces, para suplir lo que se supone debió haber sido una respuesta saciada por el Estado, son los particulares que son de la zona en dificultad o aquellos que visitan y se enteran de todo cuanto sucede, que comienzan a canalizar envíos de recursos de algún tipo o llevan a cabo operativos que se mantienen por años y llegan a ser compromisos de ciudadanos sensibles y que entienden que de alguna manera y a veces con poca cosa, se van resolviendo alguna que otra necesidad, que les han sido negadas históricamente a ciertos pueblos y comunidades en este país.

Todo lo indicado más arriba, lo hemos traído a colación, por unas declaraciones que leímos hace poco de un ex policía dominicano que fue condecorado recientemente en EEUU por su valiente acción en el asalto al Capitolio, de nombre: Aquilino Gonell, y fue reconocido por el presidente norteamericano, Joe Biden, con la Medalla Presidencial para Ciudadanos, además de una proclama del Senador de la ciudad de New York.

Este meritorio dominicano, en entrevista que se le hizo por un periodista dominicano, y a raíz de la distinción, expresó algunas palabras sobre lo que deseaba para su país pero en cierta manera para su comunidad de Los Limones en Guayubín, y fue lo siguiente: “Si mi país me quiere honrar, que lo haga construyendo la carretera de mi pueblo. Eso no solo lo agradecería yo, sino también todos sus moradores”.

“A pesar de los esfuerzos en busca de una mejoría, las autoridades deciden hacerse los “chivos locos”. “Los gobiernos prometen, pero nunca han cumplido”. Hasta aquí lo respondido por este meritorio dominicanos.

Este ex policía condecorado, ya se había reunido con el presidente, Luis Abinader, en el año 2021, explicándole la necesidad de esa vía para su gente y las dificultades que han tenido de siempre y ha enviado solicitudes al Consulado Dominicano, pero todo ha sido en vano.

Este es un ejemplo de muchos, en que las aspiraciones o los deseos de muchos dominicanos, son limitadas  pero que se hace difícil su cumplimiento y se vuelven luego promesas para una campaña  tras otra, a espera de otra nueva.  Qué tan difícil se hace cumplir los anhelos mínimas para una gran mayoría de este pueblo, que bien merece.  Por eso, muchos se conforman con que sus aspiraciones limitadas, sean cumplidas, para que no se queden sin recibir lo que por derecho tienen.

José Jordi Veras R.