Aire más saludable para un Santiago más sano

El Ministerio de Medio Ambiente, Programa de Naciones Unidas (PNUD) y Consejo Estratégico de Santiago (CDES) consolidan esta semana, la protección de la capa de ozono. Es batalla titánica, donde diversos problemas climáticos, generan más enfermedades y fallecidos que causas conocidas. Trabajaremos con el ozono y los dañinos refrigerantes R-22 de acondicionadores de aire, pero tenemos que hacer mucho más.

El programa llega en el justo momento que Ayuntamiento, Gobernación y CDES, accionan con arborizaciones viales. Los árboles de Santiago son nuestros hermanos para limpiar el aire. Son seres vivos que procesan miles de toneladas de gases contaminantes y devuelven oxígeno saludable. El progreso edificatorio los debe cuidar. Si las escuelas de ingeniería, arquitectura y empresas constructoras, no saben de edificación verde, que aprendan. Si ETED, poda como hace 100 años, entonces que se actualicen; porque si no se ajustan, tendrán a Santiago de frente.

En 2010, el Plan Estratégico de Santiago presentó el muestreo del aire realizado por ABT de EUA. En zonas industriales, comerciales, residenciales y mixtas se colocaron estaciones. Se estudió Pb (Plomo), SO2, (Dióxido de azufre), O3 (Ozono), CO (Monóxido de carbono) y NO (Óxido de nitrógeno). Los resultados demostraron que estos gases estaban por debajo de los parámetros de riesgo. Haremos nuevos estudios, porque estamos seguros que al 2021, la situación cambió.

Se observó que las partículas PM 2.5 eran elevadas. Estas materias particuladas, son arenillas de diámetro de 2.5 micrómetros que flotan en el aire. Estas son la mejor vía para que “montadas sobre ellas” lleguen microorganismos, generadores de enfermedades mortales. Si los contaminantes del aire aumentan y los refrigerantes dañan la capa de ozono, estamos casi en emergencia ambiental.

El aire contaminado es el principal riesgo ambiental para la salud mundial. Le costó al planeta más de US$ 8.1 millones de millones (billones) en 2020. Es causa que acelera ataques cardíacos, derrames cerebrales, cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias. Provoca muerte anual de 7 millones. Alrededor del 95% de estas ocurre en ciudades en desarrollo. La pandemia COVID-19 con 224 millones de casos y 4.6 millones fallecidos a septiembre 2021, empeora esta situación dados los vínculos letales entre polución del aire, hospitalizaciones y muertes por esta enfermedad.

El día internacional del Ozono, será momento para reiniciar y continuar las acciones en pro del aire limpio. Desafortunadamente, el acceso a instrumentos de medición varía en el mundo. Los países de ingreso alto, por ejemplo, tienen un monitor cada 370 mil personas, pero los países de ingreso bajo sólo tienen 1 por cada 65 millones. Orlando Jorge Mera, Inka Matilla y Ricardo Fondeur suman voluntades institucionales para que esta crítica situación comience a variar.