Opinion

Abril: ¡patriotismo, canciones y literatura!

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Este 23 de abril se conmemora del Día Internacional del Libro, fecha que en que murieron
(con algunas observaciones) Cervantes, Shakespeare, Garcilaso de la Vega y otros
importantes escritores. Pero, para un servidor, abril es más que letras inmortales. En su
reinado primaveral las musas se tornan atrevidas y en nuestra tierra un espíritu patriota se
apodera de nosotros. Aquí abril huele a valor, donde el número 24 resplandece como un
diamante. Abril también es el mes de las canciones, dominicanas y más allá.

“Que no acabe esta noche ni esta luna de abril/para entrar en el cielo no es preciso morir”,
nos dice nuestro Manuel Jiménez en un derroche de ternura. “Te regalo un otoño/un día
entre abril y junio/un rayo de ilusiones/un corazón al desnudo”, nos obsequia entre rosas
nuestro Juan Luis Guerra.

Los grandes de Cuba también le hacen reverencia. Silvio Rodríguez, el talento hecho
persona, nos canta vestido con las nubes de la mañana: “Mucho más allá de mi ventana/mi
esperanza jugaba a una flor, a un jardín, como esperando abril”. Y Amaury Pérez, alejado
del frío que desgarra el alma, nos lanza esta joya: “Acuérdate de abril, recuerda mi andar
sobre tu piel, descalzo/acuérdate de abril recuerda: mi gesto en el primer abrazo”.

Abril igual conquista a los inmortales de España. En una habitación de la posada del
fracaso, Joaquín Sabina se desahoga: “Quién me ha robado el mes de abril?/¿cómo pudo
sucederme a mí?/¿quién me ha robado el mes de abril?/lo guardaba en el cajón donde
guardo el corazón”. Y Joan Manuel Serrat, que al escucharlo cicatrizan nuestras heridas,
nos confiesa: “Especialmente en abril la razón se indisciplina y como una serpentina se
enmaraña por ahí”.

En nuestra patria, abril tiene su himno: “¡A luchar! ¡A luchar! ¡A luchar! A luchar soldados
valientes, a imponer los nobles principios que reclama la Constitución…”. Abril es un coro
de valientes, acompañado de una orquesta llamada dignidad, donde todos, cantantes y
músicos, llevan una enseña tricolor en el alma.

Nuestro abril tiene sublime voz de libertad, símbolo de respeto a la democracia, uniforme
de bravío Coronel, olor que desinfecta botas invasoras, heroísmo sin límites tatuado
eternamente en el corazón de Tomás Fernández Domínguez, foto de piedra en manos de un
pueblo que no le teme a las metralletas.

¡Alabanzas para abril! ¡Que nuestro abril sea eterno! ¡Que nos inspire a cumplir nuestros
deberes ciudadanos! ¡Que nos anime a levantarnos, a luchar por una sociedad más justa y a
no ceder un paso en nuestra marcha por los senderos de la gloria y el honor! Cantemos:
“¡Abril, nunca olvidemos a abril, nunca!”. ¡Y cantemos y leamos, que eso además libera!

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