Aberración jurídica

Trataremos el tema siguiente que es del ámbito jurídico y dentro del mismo, su naturaleza y esencia es netamente o proviene de la jurisprudencia más que del ámbito legal.  O sea, que el mismo ha surgido de las decisiones y preferentes que se han emitido sobre el tópico. Vamos a tratar de hacerlo llano al lector que no es ni abogada ni abogado.

El término Reapertura es utilizado para el momento en que se han cerrado los debates o discusiones jurídicas en un proceso y por ende, las partes, o sea, los abogados representando a cada una, han concluido con sus peticiones ante el juez de lo que cada uno desea, como persona que ha demandado (demandante) o quien ha recibido una demanda (demandado). Y dicho expediente pasa a estar en estado de ser fallado o decidido por la o el juez.

Ahora bien, hemos querido tratar todo esto porque no es muy común que sea solicitado o que sea utilizado. Sin embargo, hay quienes lo suelen utilizar de forma inadecuada como un recurso a entorpecer un proceso y muchas veces lo hacen de forma desleal contra otros colegas.

Hemos dicho lo indicado más arriba, porque hay abogadas y abogados, que no habiendo cumplido con su labor encomendada por un cliente, como el llegar a tiempo a la audiencias, porque cuando son llamadas sus causas no están presentes, buscan ante tal irresponsabilidad supina, querer utilizar la Reapertura, a sabiendas que solamente cuando se presentan hechos o documentos nuevos, que no estaban presentes al momento de terminar los debates o no pudieron estar a la mano de las partes antes de concluir sus peticiones, es cuando procede dicha figura y que las partes hayan concluido.

Pero, que es lo hacen algunos “.ingenieros del derecho”, qué habiendo hecho defecto (que no han estado presentes en el momento que se conocía la causa o la demanda), proceden a inventar argumentos no jurídicos como: “había un tapón y no pude llegar; o que por problemas de salud no pudimos estar como abogados, sin probar dicha circunstancia médica claro está), para buscar colocar obstáculos desleales al proceso y a la otra parte.

Usted puede como representante o apoderado legal de una parte, aconsejarle y asistirlo en lo que necesita, pero nunca convertirse en un cómplice de las maledicencias ni de las diabluras de sus representados. Puede hacerlo, pero habla mucho de la forma de ejercicio que usted tiene y la manera desleal en que usted ejerce. Todo forma parte de la degeneración que ha llegado este ejercicio.

Entonces que sucede, cuando se actúa de forma  inadecuada como apoderado legal que no ha actuado de forma responsable, entonces busca utilizar la figura ya indicada más arriba para desnaturalizar la misma por medios no jurídicos y que no son los que acoge la misma práctica jurisprudencial. Buscan hacer derecho con subterfugios sin base, claro, está en la juez o el juez, si le da cabida a tal aberración.

La jurisprudencia ha sido constante con este tema de la Reapertura de Debates, cuando ha expresado, lo siguiente: “Todas las veces que nuestra Suprema Corte de Justicia se ha pronunciado sobre la reapertura de debates, ha coincidido en que solo puede ordenarse cuando el impetrante ha concluido en audiencia. El 25 de febrero del 1999, por sentencia No.29 nuestro más alto tribunal decidió que: “ la reapertura es una creación jurisprudencial, tal como su nombre lo indica, a reapertura de debates debe concederse ambas partes han concluido en audiencia, y con posterioridad aparecen documentos que no fueron sometidos al debate, los cuales podrían influir en la suerte y decisión del asunto, pero esta reapertura no procede cuando una parte, por las razones que fuere, hace defecto, y pretende luego de terminada la audiencia, que el juez le conceda la oportunidad de oír sus alegatos, por lo que el Juez procedió correctamente al rechazar esa reapertura de debates”.

Asimismo, ha indicado esto: “ El 11 de octubre del 2000, nuestra Suprema Corte de Justicia, consideró que aunque los jueces son soberanos para decidir si procede o no reabrir los debates, es  condición de que antes se hayan producido “conclusiones al fondo de las partes”. Y el 1 de noviembre del mismo 2000, por medio de la sentencia No.13, volvió a reafirmar su criterio en términos muy vivos: “La reapertura de debates procede cuando ambas partes han concluido al fondo y antes de dictarse la sentencia, aparecen piezas y documentos que podrían influir decisivamente en la suerte de la litis; pero no procede cuando una de las partes ha hecho defecto, y por tanto, no ha participado en el juicio,  y pretende mediante una solicitud de reapertura de debates obviar el pronunciamiento de ese defecto, el cual, sin duda, debe consagrar el juez en su sentencia, lo que, de aceptarse, constituiría una practica jurídica aberrante, que tiende a prolongar el conflicto”.

Como auxiliares de justicia que somos los abogados. Debemos siempre cuidar nuestro proceder y no pasar de asesores jurídicos de los clientes o partes,  a colocarnos en instrumentos de sus bellaquerías y maledicencias. Porque aportamos más al fortalecimiento jurídico con razones jurídicos, y cuidar la decencia ante los demás togados.

José Jordi Veras R.