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Abel Martínez critica los privilegios en el tránsito para funcionarios públicos
Santo Domingo. – En un reciente pronunciamiento, el excandidato presidencial por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Abel Martínez, ha expresado su desacuerdo con la práctica de detener el tránsito y alterar el funcionamiento de los semáforos para facilitar el paso de funcionarios públicos. Esta situación, que ha sido recurrente a lo largo de diferentes administraciones, fue calificada por Martínez como incorrecta y una práctica que debe ser corregida de inmediato.
Un llamado a la equidad en la circulación
“No entiendo por qué a los funcionarios hay que detenerles el tránsito, hay que parar el semáforo en rojo, no importa, para que pasen”, manifestó Martínez a través de sus redes sociales. Su crítica se basa en la percepción de que esta medida crea un desbalance en la movilidad urbana, afectando a los ciudadanos comunes que deben enfrentar congestiones innecesarias.
El exalcalde de Santiago de los Caballeros recordó que durante su trayectoria en el servicio público, nunca solicitó privilegios de este tipo. Afirmó que, incluso en su tiempo como presidente de la Cámara de Diputados y durante sus ocho años al frente de la Alcaldía de Santiago, nunca se detuvo el tránsito para facilitar su desplazamiento. Esto resalta su compromiso con una gestión pública responsable y equitativa.
Casos excepcionales que justifican medidas especiales
Martínez también mencionó que existen situaciones excepcionales en las que podría justificarse la alteración del tránsito, como en el caso de los desplazamientos del presidente de la República o de la vicepresidenta, donde la seguridad es un factor primordial. Sin embargo, enfatizó que esta no debería ser una práctica común para todos los funcionarios.
Impacto en la movilidad urbana
La crítica de Martínez pone de relieve un problema más amplio en la movilidad urbana de la República Dominicana. La congestión vehicular y la alteración de la circulación para permitir el paso de funcionarios de distintos niveles del Estado generan un impacto negativo en la calidad de vida de los ciudadanos. Es fundamental que se busquen soluciones que prioricen la equidad y el respeto por todos los usuarios de las vías.