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La política, las viejas elites dirigentes y el PRD

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 13 abril 2015

Las elecciones del 2016 en nuestro país pueden bien ser considerada como un laboratorio, podría ser el momento clave de este proceso de corrosión de las identidades políticas y del sistema de partidos. O de reafirmación y consolidación del bipartidismo.

Las elites políticas ortodoxas desplazada del PRD, principal partido histórico de oposición, apuestan a la caída electoral de ese partido y su actual líder y candidato presidencial, Miguel Vargas. 

 El peso específico del PRD en la vida nacional, en el electorado lo ha colocado en la casilla número uno de partido a  partido con todos los existente.

 La salida del  partido blanco, de los ortodoxos, Hipólito, Milagros, etc. no ha sido tan abrupta de lo que se pensaba, y al parecer lo único que provocara es que no haya un cambio por la fragmentación del voto de oposición.

Y es que el PRD ha tendido múltiples divisiones, sin destruirse como maquinaria política en su 75 años de existencia.

Esos ortodoxos no han logrado la desafiliación partidaria y de sentimiento que tienen las masas perredeistas con su jacho, su bandera blanca y su historia de ideales, y es que ellos no conciben esos simboles y a su líder eterno, Pena Gómez, fuera del PRD.

El desplazamiento a la construcción de una nueva plataforma electoralista es un destino político, Pena Gómez, líder indiscutible lo intento en una crisis del PRD,  llego a crear el BIS, pero viendo más allá de la curva dio marcha atrás, y volvió a su partido de siempre.

Todo esto nos permite afirmar que el PRD, a pesar de las encuestas intencionadas, que buscan crear la persección de un cuadro electoral desfavorable al Miguel Vargas, si logra articular alianzas y acuerdos electorales seria la que producirá el cambio junto a otros actores políticos.

Obligatoriamente la elección presidencial dominicana no se zafará del formato de alianzas, donde varios partidos apoyen a un candidato. 

Más aun,  el PLD en estas elecciones del 2016 no contará con la alianzas de los 13 partidos que le apoyaron.

Naturalmente, esos partidos que hoy ya manifiestan desafectos con el PLD, o ven disminuida la posibilidad de permanencia el  poder, sin necesariamente tener afinidad ideológica, se lanzan a la estrategia política de agruparse con el PRD. Porque el PRD es la agrupación donde hay menos conflictos, poseedora de una historia, y por su ascendencia electoral está en la casilla número uno en el cuadro electoral del 2016.

El PRD, se lo digo hoy, logrará acudir a la cita presidencial  del 2016 en alianza no con 5 partidos, como en las elecciones pasadas, sino con todo un arcoíris de fuerzas, que producirán el cambio necesario en el país, con un programa de nación desarrollista.

Un dato más que permitiría afirmar la dirección del cambio con el PRD es el alto porcentaje de personas que valoran la nueva plataforma política que ha introducido Miguel Vargas a esa organización, donde predomina el criterio gerencial, decente y moderno de la política, sin renunciar a sus principios originarios ni su historia.

En efecto, expresión cabal de este giro político positivo del PRD es la llegada de connotados jóvenes que vienen de litorales sociales y profesionales destacados.

Todo ello, agregado al alto porcentaje de afiliación personal y familiar, cuasi sentimental al PRD de miles de votantes fijos, que a la hora del voto se aferran a su jacho y a su bandera blanca y a su himno de libertad…

Los ortodoxos que se han ido del PRD tendrán seriamente que reflexionar, porque con su actitud de denuestos contra el partido blanco y su candidato presidencial Miguel Vargas, solo lograran hacer causa común con el PLD y su permanencia en el poder.

Si no se alían al PRD, si no buscan la participación electoral unido al partido blanco, sobre sus hombros recaerá la mayor responsabilidad histórica de la negación del cambio político en el 2016, cambio que el pueblo pide, y que tiene como instrumento político para realizarlo al PRD y todas las fuerzas democráticas del país.

El autor es periodista