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Nuestro pecado capital

Publicado por Redacción  x  |  Opinión |  lunes 10 febrero 2014

De Haití dicen, “fue la primera Colonia negra en liberarse”, pero ¿De qué se liberó?, desde su “Independencia” en 1804, lo menos que han tenido los hijos de Toussaint es libertad, excepto de cruzar la frontera. 

Del más rico de América, compite entre los más pobres del mundo, viviendo de la caridad internacional, incapaz de proveer documentos a los suyos, empobrecidos y esclavizados igual o más que antes.

Esa condición que arrastran, provocó el fracaso del proyecto de “Isla única e indivisible” de 1822, pues lo que trajeron a Quisqueya fue pobreza, esclavitud, cierre de colegios y universidades, apropiando bienes  de nativos, y repartiéndoselos.

En cambio, República Dominicana nació 40 años después que Haití, con menos recursos y una reducida población, que al expulsar al intruso, en 1844, el progreso no se ha detenido, siendo ese nuestro único pecado capital.

Cuando el terremoto, nos volcamos en su auxilio, y pensamos que la fraternidad permanecería por siempre. ¡Oh sorpresa!, días después del presidente, Medina abrazar al haitiano, ofrecerle colaboración de reforestación, Haití inicia una atroz campaña internacional contra la nación.

Suspendieron la compra de productos dominicanos, alegando supuesta Gripe Aviar, y falta de calidad de éstos, ¡ríase usted! Ahora el pretexto es la Sentencia 168/13, del Tribunal Constitucional, ratificando una de 1929, sobre nacionalidad.

Pero la realidad es otra, se trata del celo que despierta el desarrollo de República Dominicana en algunas naciones, sobre todo, aquellas que empobrecieron a Haití, y no han podido hacer lo mismo con nosotros.

Quienes apostaron a que la miseria nos unificaría, a pesar de las diferencias raciales, religiosas y culturales. Pero fallaron, porque los hijos de Duarte no aceptamos vivir de esa mendicidad, la España Boba nos dejó una dura lesión al respecto.

Por lo que a fuerza de trabajo, establecimos mecanismos de producción, hombres y mujeres visionarios, diseñaron proyectos prósperos. De economía conuquera, pasamos a una de mercado, alcanzando la prosperidad.

Es lo que miserables de espíritu no nos perdonan, y han jurado no descansar hasta vernos peor que a los vecinos. Las grandes construcciones iniciaron con Nicolás de Ovando, continuadas por Trujillo. Bosch, en 1962, unió al Estado con el empresariado, para juntos alcanzar la autosuficiencia.

Balaguer superó al comendador de la Hispaniola, en obras. Pero Leonel sobrepasó a estos dos, construyendo proyectos que nos colocan a la altura de grandes metrópolis, incluyendo 2 líneas de Metro subterráneo, Corredores y Autovías.

La prensa preocupó a esos sectores, cuando dijo que contamos con uno de los servicios de transporte más modernos del mundo, Danilo afianza ese progreso a través de la Educación e inversión en la producción nacional.

El último pecado capital lo cometió Fernández, cuando después del sismo olvidó que éramos dos naciones. Mudó para Haití los recursos del Estado, demostrando a fusionistas que estamos en capacidad de quitarles tan pesada carga de encima. Por eso conminan a los haitianos a reclamar nuestra nacionalidad como de ellos.

 

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