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El legado de Francisco Grullón

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 31 marzo 2015

Francisco (Pepe) Grullón nació y se ha formado como artista. Por mérito propio ocupa lugares cimeros en el arte pictórico dominicano, particularmente en Santiago de los Caballeros, donde ha desarrollado su vida profesional. Hijo de don Mario Grullón, uno de los maestros de la pintura dominicana, especialmente del paisajismo y otros temas criollos. Hermano de otro importante artista de la guitarra y las artes visuales: Carlos Mario Grullón, residente actualmente en Santo Domingo, pero su obra también original y diversa,  tiene el lenguaje inconfundible de la Escuela de Santiago. 

El destacado historiador y crítico de arte, Danilo De Los Santos, afirma sobre La escuela de Santiago que “para 1880 y 1920, en Santiago se habían registrado dibujantes, fotógrafos y pintores”… En la Academia de Yoryi Morel en 1932 comienzan a orientarse jóvenes con proyección artística. Entre ellos: Antonio Malagón, Guillo Pérez, Mario Grullón… Para 1944 la presencia de artistas santiaguenses se amplía con Juan Bautista Gómez y Federico Izquierdo, ambos pintores… En una generación siguiente, figura el muralista Jacinto Domínguez, el acuarelista Cuquito Peña…

Francisco Grullón pertenece pictóricamente  a la generación del 70. Doctor en Medicina de la PUCMM. Posee una selecta biblioteca que le ha permitido una erudición cultural más allá de la pintura y pintores. Se estrena como pintor a los 17 años, apunta Danilo De Los Santos, describiendo su obra artística “de pinceladas ágiles, ellas trepidan con sus gallos, airosos o en la pelea, y en el ambiente que rodea protagonistas humanos”. De ahí en adelante  su obra pictórica es permanente. Ha sido cuidadoso en no masificar sus exposiciones individuales, las ha hecho, cuando ha entendido que tiene algo nuevo que ofrecer.

Pero un buen día Pepe da un giro a su vida, y en vez de emigrar a la capital, decide instalar su clínica en el Municipio de Tamboril, un importante pilar agrícola, cuna del poeta autor de Yelidá, Tomás Hernández Franco, y allá frente al parque principal inició la construcción de su establecimiento médico, diseñado para dos niveles. Poco a poco fue cultivando el filántropo que lleva dentro, primero, con los humildes, “a los héroes sin nombre”,  versificados por  Federico Bermúdez, y más tarde, el filántropo para los desposeídos del arte, comenzando en el segundo nivel de la clínica una escuela de pintura gratuita para la juventud de esa comunidad, y sin ningún tipo de apoyo oficial o privado.

Pocas veces se ha visto dos acciones de desprendimiento personal a cargo de una misma persona con las condiciones profesionales, artísticas y culturales del Dr. Francisco Grullón. Y Cultura viva con humildad, reconoce esa noble labor que cumple 15 años.  Cientos de jóvenes han recibido formación artística directamente de Francisco Grullón y son útiles a la sociedad. Algunos forman parte del cuerpo docente.  Hasta la fecha han realizado dos exposiciones: “Amigos y discípulos” y “Confluencia”.  Empieza a cosechar los frutos de su esfuerzo con el  apoyo del Ayuntamiento de Tamboril   (Casa de la Cultura) y el Despacho de la Primera Dama.

Tu obra  artística, formativa y social será tu legado. Y, por ende, tu nombre Francisco Grullón será imperecedero.