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Concurrencia Mamey por la Cultura

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  miércoles 18 marzo 2015

En Santiago estamos tejiendo una concurrencia mamey de cultura. Una alianza naranja para articular una gran unidad de artistas, creativos, empresarios, gobiernos, organizaciones, legisladores, regidores y ciudadanía que implante la Agenda Estratégica de Cultura para el Desarrollo. Lo sabemos, “mamey” es el color de Santiago, de sus artes visuales y escénicas, sus merengues, sones y bachatas. Somos el color de la sonrisa dominicana, una ciudad en progreso en la que el mangú es todo dulzura, donde quiera hay una flor y “la magia está en el corazón”.
    
El mamey o naranja es el color que expresa emociones positivas, aporta seguridad, facilidad y comprensión de lo diverso. Mamey estimula la mente, renueva ilusiones y provoca gozo. Una alianza social naranja promueve que la diversión, sociabilidad y alegría se alineen en la dirección de asegurar la creación de empleos y la distribución equitativa de la riqueza. 
    
La Agenda de Cultura para el Desarrollo como proyecto impulsado por el Consejo Estratégico de Santiago (CDES), el Centro León y el Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU) con auspicios del FONPER, pretende orientar en una sola dirección, toda la capacidad de gestión y animación sociocultural de este territorio fortalecida y expresada en una auténtica industria creativa cuyos bienes se exponen en los espacios públicos de Santiago.  
    
Iván Duque y Felipe Buitrago del BID lo describen en su guía: Economía Naranja, Una Oportunidad Infinita, texto que apertura con la famosa frase de Honoré de Balzac “No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su momento”. Según la Conferencia de Naciones Unidas de Comercio y Desarrollo (UNCTAD) del 2002- 2011, las exportaciones de bienes y servicios culturales aumentaron 134%. Creaciones, artes visuales y performativas, artesanías, audiovisual, diseño, arquitectura y recreación, investigación y publicidad. 
    
Las industrias culturales, creativas, negocios del ocio, empresas del entretenimiento, comercio de contenidos-guiones, corporaciones de derecho de autor y las compañías creativas son el sector de la economía de mayor crecimiento en este siglo XXI. El BID demuestra que mientras los chinos desde hace 30 años están invirtiendo en la Represa de las Tres Gargantas alrededor de 25 mil millones de dólares, en New York los 10 conciertos o festivales más importantes de Broadway han generado un valor monetario superior, 26 mil millones de dólares.  
    
En Santiago impulsamos un gran pacto social que articule todo el sector en un verdadero Consejo de Cultura para Desarrollo de Santiago con la presencia de artistas y gestores organizados, Ministerio de Cultura, asociaciones de la sociedad civil y Ayuntamiento. Un consejo dotado de una gran Asamblea formada por ciento de entidades, organizado de forma innovadora teniendo de fundamento la ley de cultura (41-00), ley de municipalidades (176-07) y especialmente las ley de asociaciones sin fines de lucro (122-05).
    
Esta concurrencia Mamey por la Cultura implica institucionalidad y gobernabilidad. Institucionalidad porque debe crearse un órgano descentralizado con capacidad de conseguir recursos propios, apoyado en las finanzas públicas y también en donaciones e inversiones privadas; con una presidencia, una dirección ejecutiva y un plan operativo anual (POA) que no será otra cosa que la misma Agenda Estratégica formulada en ejecuciones de 12 meses. Con proyectos estructurantes (PE) y acciones de victoria rápida (AVIR) a impulsar con animaciones socioculturales que se canalicen en verdaderas industrias creativas y se expresen en espacios públicos rediseñados y equipados para la buena perfomancia y exposiciones de impacto. 
    
Esta alianza naranja también exige gobernabilidad, porque no es para imponer sino para consultar, no es para decidir sino para facilitar, no es para mandar sino para coordinar, no es para tutelar sino para contribuir, ayudar y promover. Una coalición mamey con una Economía Naranja que como afirma Charles Landry, autor de la Ciudad Creativa debe “encapsular nítidamente y con gran originalidad, el poder y el potencial de las industrias de la imaginación y la creatividad, generando todo el impacto, la influencia que se merece” y añadimos nosotros, creando miles de empleos formales y dignos. En eso estamos.