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Hasta luego, doña Dedé Mirabal

Publicado por Adalberto De Leon  |  Editorial |  sábado 1 febrero 2014

Sábado en la tarde, cuando la nación se aprestaba a vivir un fin de semana  de pelota y carnaval, para salir un poco de la dura cotidianidad, llega la infausta noticia de la partida de la última expresión directa de esa familia de gloria y martirio, la Mirabal-Reyes.

La noticia impacta a los dominicanos de aquí y los que viven fuera, porque siempre se vio a doña Dedé como símbolo viviente de una generación que lo ofreció todo, hasta su sangre, para lograr una Patria digna y justa.

En  medio del pesar, debemos dar gracias  a Dios por la larga vida de esta luchadora incansable para que las nuevas generaciones conocieran a profundidad la lucha, el sacrifico y el legado de sus hermanas. Esos aportes nos reconfortan un poco.

La única sobreviviente del holocausto familiar, donde la villanía de un régimen de oprobio, se ensaño contra jóvenes mujeres, hijas, madres, esposas y compañeras de luchadores resueltos a conquistar la libertad a cualquier precio.

Durante más de medio siglo, algunos años con la ayuda de su sufrida madre doña Chea,            Dedé cargó con la responsabilidad de criar sus sobrinos huérfanos, difundir los valores y vivencias de Patria, Minerva y María Teresa, en medio de acosos de los gobiernos represivos, como los de Balaguer.

Como bien se puede conocer por su vida y lo plasmado en su libro “Vivas en mi Jardín”, doña Dedé no se amilanó ante las mil y una adversidades, legando un rico contenido de historia y detalles sobre la lucha y sacrificio de sus hermanas.

La última hoja de su calendario físico ha caído, marcha con la satisfacción del deber cumplido y deja un pueblo triste, pero orgulloso de haber tenido hijas como ella y sus tres hermanas, que sirven de ejemplo para luchar por un futuro mejor.

Gloria eterna a las Mirabal, que ahora son cuatro y  nuestro sentido pésame a sus familiares y a todo el pueblo dominicano, que siente esta partida como una gran pérdida.