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Nunca deberíamos violar la Constitución del país

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 8 diciembre 2014

Desde pequeños recibimos de los profesores en los centros de enseñanzas, que la Constitución de la República debe ser respetada, pero hay quienes, después de grandes, en tamaño y en sabiduría, que hablan de ella pero sin leer su contenido, cayendo en la equivocación.

En ese importantísimo libro está escrita la vida política, social, cultural y económica de la nación. La Constitución no fue escrita para que se aplique de acuerdo a las conveniencias de un sector, sino para todos los sectores.

Cuando se trata de asuntos colectivos, como es el caso de la propuesta del ministro Ramón Ventura Camejo, para que en el país se aplique el sistema electoral norteamericano, sé que la mayoría de ciudadanos está de acuerdo, no sólo porque eso permitiría que el Presidente de la República (de turno), pueda aspirar a otro período consecutivo, pero de no hacerlo, también terminó, como es la idea.

Pero eso también le haría grandes aportes económicos al país, porque los candidatos de movimientos y partidos pequeños que se postulen en dos elecciones, pero no ganaron, también desaparecen como candidatos presidenciales.

Pero para que en el país se aplique ese modelo, que es muy bueno, porque evita que la mayoría de dominicanos paguemos impuestos para que la Junta Central Electoral (JCE) les esté entregando millones de pesos a aspirantes presidenciales que nunca llegarán a dirigir el país o a otros que siempre quieren ser los únicos que tienen derecho a postularse para ese cargo, es necesario que un día se modifique la Constitución, aunque  es la más moderna que hay en estos momentos en América Latina.

Y siguiendo con la Constitución,  también es importante enfocar el tema del aborto, prohibido por la misma Carta Magna.

La nueva Constitución del 2010, sabiamente aprobada por el gobierno del entonces Presidente Leonel Fernández Reyna, con el apoyo de todas las instituciones religiosas del país, como son la Iglesia Católica y las evangélicas, además de otros sectores, dice, en su artículo 37, que escribimos textualmente: Derecho a la vida.  El derecho a la vida es inviolable desde su concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún  caso, la pena de muerte.

El artículo 38 de la Constitución sella, con mucho honor, ese importante concepto, cuando dice: Dignidad humana. El Estado se fundamenta en el respeto a la dignidad de la persona y se organiza para la protección real y efectiva  de los derechos fundamentales que le son inherentes. La dignidad del ser humano es sagrada, innata e inviolable. Su respeto y protección constituyen una responsabilidad esencial de los Poderes públicos.

Esos dos artículos eliminan cualquier intento para que en el país se establezca esa pena de muerte. Es importante recordarles a los políticos dominicanos que el Partido Demócrata de Estados Unidos está pagando la promoción y aprobación del aborto, luego de la pérdida de una gran batalla de parte de los religiosos de esa nación.

La triste derrota de los demócratas en el Congreso de Estados Unidos,  no es sólo el resultado de las demandas por Leyes Migratorias para millones de indocumentados, sino la respuesta de católicos y evangélicos a la aprobación del aborto, que se la tenían guardadita.

La defensa a esa aprobación se llevó a la que ya era considera como la primera mujer que gobernaría a Estados Unidos: Hillary Clinton. ¡Y considero que se la llevó para siempre!

No olviden aquella petición de los católicos y evangélicos al entonces Presidente Leonel Fernández, cuando dirigía el país en el 2010: “Evite que en nuestra nación se aplique la pena de muerte, evitando el nacimiento de criaturas indefensas”. Leonel  Fernández respondió diciendo: “ En mi gobierno no será legalizado  el aborto”.

Pero es importante que también recuerden la otra petición, hecha por los  católicos y evangélicos: “ Presidente no busque la reelección para las elecciones del 2012, para que en el 2016 retorne con más bríos a trabajar por el desarrollo  del país”. Entre esas voces, estuvo el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez.  

 -Gracias por leernos.